El Xeneize atraviesa la peor crisis deportiva e institucional de los últimos 25 años. Un club que no jugará por segundo año consecutivo la Copa Libertadores, que se va a quedar sin DT en cuestión de horas y por si fuera poco, con una dirigencia que poco sabe de gestión.
La reciente eliminación ante Alianza Lima fue el detonante de decenas de fallas. La primera, la elección de Gago, quien terminó preso de sus caprichos y que por orgullo no dio un paso al costado, lo que le costará el mismísimo cadalso esta noche en La Bombonera ante Rosario Central.
Pintita tuvo el mejor mercado de pases de la era Riquelme. Pero a no hacerse los tontos, el club tuvo que jugar una Fase 2 porque la gestión dirigencial estuvo en modo austero desde la era Ameal hasta 2023 y posteriormente en la misma línea con Román, situación que provocó que los de La Ribera no ganen nada en 2024 y que arañen un Repechaje gracias a resultados ajenos.
¿Y del Consejo de Fútbol? Párrafo aparte. Tres sueldos que eroga la institución para personas que lo dieron todo como jugadores, pero que son una máquina de cometer errores y de confrontar con quienes se le crucen, pero el resultado siempre termina perjudicando a Boca.
En Brandsen 805 se vive un loop eterno. Gago se irá, Herrón será interino y Riquelme buscará un DT que pueda manejar como lo hizo con Russo, Ibarra, Battaglia y Martínez.
Por eso, señoras y señores: el sueño de Palermo es una utopía, el de Guillermo casi un imposible. ¿Apellidos de peso como Pekerman, Martino, Gareca? Aún más difícil. En consecuencia, todo indicaría que así será la historia hasta 2027.
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