Los nuevos modelos de relación

El amor como lo conocemos hoy no siempre fue así. Durante siglos, instituciones como el matrimonio no tenían en cuenta la atracción física, el afecto o la intimidad. Más bien, se regían por el linaje, las alianzas de poder o la procreación. Nuestra idea de las relaciones actuales está basada en el “amor romántico”, expresión que vio la luz en la Edad Media, bajo el nombre de “amor cortés”, pero que no se arraigó más allá de la literatura hasta comienzos del siglo XVIII. Estas relaciones se asociaron a términos como el de “media naranja”, “juntos para toda la vida” y la validación de los celos como prueba de amor.

La monogamia es uno de los preceptos básicos de ese amor romántico, para llevar una vida de pareja exitosa y un vínculo afectivo sólido. Esta condición, cuestionada y cuestionable desde el punto de vista científico, sigue siendo normal en la sociedad actual. Sin embargo, movimientos y teorías que promueven otras formas de vivir las relaciones sexoafectivas han calado entre las nuevas generaciones. “Poliamor”, “relación abierta” o “relación híbrida” forman parte del léxico de los jóvenes para definir su situación sentimental. Y, por extraño que parezca, es también una tendencia creciente entre adultos que han tenido experiencias decepcionantes y frustrantes en su historial amoroso.

Así pues, estos son algunos de los otros tipos de relaciones que se están poniendo cada vez más en práctica.

Relación abierta

Relación romántica que, de manera consensuada, no tiene un acuerdo de exclusividad sexual. En ella se permite el sexo con terceros, pero no una vinculación afectiva. En algunos casos se privilegia la comunicación y hay transparencia en cuanto a los encuentros con las otras parejas. También existe la posibilidad de que ninguno quiera saber detalles acerca de lo que hace la otra persona.

Poliamor

Permite tener relaciones románticas o afectivas con varias personas, de manera consensuada por todos los involucrados. Dentro de esta categoría hay un sinnúmero de matices. Por ejemplo, el poliamor jerárquico, en el que existe una relación privilegiada sobre las demás; o poliamor no jerárquico, si ninguna prima sobre las demás. Los sexólogos y psicólogos afirman que para mantener este tipo de “vínculos”, las parejas deben ser fuertes y seguras, para no hacerlo solo por complacer al otro. Además, se deben establecer acuerdos claros y transparentes.

Relación híbrida

La pareja llega al acuerdo de que ambos se sienten cómodos con que el uno prefiera adherirse a la monogamia, y el otro quiere tener más de una relación, o buscar vínculos sexuales o afectivos con más personas.

Anarquía relacional

Ocurre cuando una persona decide no darles prioridad a sus relaciones románticas sino que las pone al mismo nivel de importancia de los amigos, la familia u otras redes de apoyo. Quienes optan por esta filosofía tienen un cambio estructural en la forma de asumir sus compromisos y la energía que le dedican a cada vínculo. Esto quiere decir que procesos como la crianza y la convivencia no están necesariamente ligados a la pareja romántica.

Flexisexuales

Es una de las tendencias preferidas entre los más jóvenes. Se trata de experimentar con diferentes parejas, sin importar el género y sin tener la expectativa de una relación a largo plazo.

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