Cómo superar las etapas de las relaciones


Las etapas de una relación: ¿cómo superarlas con éxito?


Las relaciones suelen atravesar diferentes momentos, que no necesariamente siguen ese orden pero sí están presentes en la evolución de una pareja.

El enamoramiento
En esta etapa normalmente no conocemos mucho a la otra persona (aunque la sensación pueda ser de que sí), y se puede decir que la idealizamos. Tendemos a sobrevalorar los aspectos en común y a negar, sin darnos cuenta, aquellos que pueden llevar a discusiones y conflictos. Se empieza a conocer a la otra persona, y cada descubrimiento nuevo es maravilloso. Hay muchos intercambios de intimidad, la pasión está en su punto más alto y el compromiso se puede empezar a establecer.

Conocimiento
Gracias al intercambio de intimidad, vamos empezando a conocer realmente a la otra persona. La idealización va desapareciendo, por lo que es un momento clave en el que la pareja puede romperse, ya que puede dar la sensación de que el amor desaparece al ver los defectos del otro. Si se ha establecido un vínculo fuerte en el que hay compromiso, la pareja aguantará.

Si esto ocurre sabrás que la otra persona te acepta en su vida tal y como eres y quiere seguir profundizando en la relación. En esta etapa también se sigue afianzando el compromiso y, aunque los intercambios sexuales y de intimidad pueden disminuir, el triángulo se va equilibrando. Esta fase puede durar mucho más que la primera y lo usual es que de paso a la convivencia.

Convivencia
Después de proyectar una vida en común, la pareja se ha establecido ya y lo usual es que decida establecer esa vida en común iniciando la convivencia. Al inicio de esta etapa la pareja se enfrenta a decisiones importantes como el hecho de empezar a convivir y dónde. Cambian las normas que rigen a la pareja y, por tanto, es otro momento delicado en que ambos miembros deben adaptarse a la nueva situación.

Se empieza a conocer a la otra persona de forma real en la rutina diaria y lo normal es que surjan conflictos que la pareja deberá aprender a resolver. Con la resolución y superación de estos conflictos, la pareja se puede afianzar más.

Autoafirmación
Cuando ya se ha establecido la convivencia, cada miembro de la pareja va encontrándose, con la necesidad de satisfacer sus propias necesidades. El foco de cada uno deja de estar en el otro. Esto no quiere decir que la pareja se resquebraje, sino que se vuelve a dedicar tiempo al cuidado propio.

En esta etapa, también es común que surjan conflictos, no solo relacionados con los miembros de la pareja, sino con temas no resueltos en la vida de cada uno. Suele coincidir con la primera crisis importante de la pareja (usualmente a los dos o tres años).

Crecimiento
La pareja ya ha madurado y se puede decir que existe un vínculo sólido y estable. En este momento, la pareja emprende proyectos en común, se expande. Aquí es, por ejemplo, cuando la pareja puede tomar la decisión de crear una familia. La ilusión, la certeza de seguir enamorados y las ganas de crear algo bonito, están presentes en la medida en que la pareja se embarca en los proyectos comunes.

Adaptación
A lo largo de la vida de la pareja van a surgir cambios, tanto para bien como para mal. En ambos casos, la pareja deberá adaptarse a la nueva situación. Deberá ajustar de nuevo las normas que rigen la relación, y se pone a prueba la solidez del vínculo. En estos casos, es necesario que haya un compromiso fuerte para que la pareja no se rompa. Con cada nueva adaptación, la pareja se consolida aún más.

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