Posturas de yoga para pasar la cuarentena en casa

Es normal que cuando pasamos muchas horas encerradas en casa nos pongamos más nerviosas y necesitemos salir a que nos de aire. Pero en esta situación de ‘cuarentena’ es no es posible. Así que, debemos buscar alternativas para que el confinamiento no pueda con nosotras.

Hacer ejercicio es esencial y si lo combinamos con posturas de yoga para relajarnos el tiempo pasará más rápido, lograremos serenar nuestra mente y, además, aliviaremos dolores de espalda, musculares, de cabeza, podremos dormir mejor y estaremos más preparadas para lidiar con esta crisis que ha provocado la pandemia del coronavirus.

Es importante, no obstante, que al principio busques un canal de youtube o una aplicación que te oriente. Hay muchos canales con los que puedes aprender a hacer correctamente las asanas de yoga.

Postura del gato
Es una de las posturas más sencillas en yoga que puede servirte para relajarte y para entrar en contacto con esta disciplina milenaria. Además, sirve para estirar y aliviar los dolores de espalda.

Ponte en posición cuadrúpeda, las manos a la altura de los hombros y las rodillas al ancho de las caderas. Inspira y eleva la espalda, mantén unos segundos, exhala y vuelve a la postura inicial.

Postura de la vaca
Esta postura de yoga complementa a la del gato. Juntas te ayudarán a aliviar las tensiones de la espalda y a alejar de tu mente de los pensamientos negativos o catastrofistas.

Inspira profundamente y, en la misma posición, eleva la pelvis y la cabeza al mismo tiempo que bajas el estómago. Aguanta unos diez segundos y expulsa el aire. Prepárate para volver a realizar la postura del gato.

Postura del perro que mira hacia abajo
Esta es otra de las posturas de yoga que puede serte muy útil para aliviar el estrés que nos produce a todos esta situación de cuarentena.

Para comenzarla, ponte en posición cuadrúpeda (manos justo debajo de los hombros y rodillas justo debajo de la cadera y al mismo ancho). Inspira y levanta las caderas como si alguien tirara de ti. Las manos tienen que estar bien apoyadas en el suelo. No pasa nada si no puedes colocar los talones en el suelo. También puedes hacer ligeros movimientos con los pies como, por ejemplo, ponerte de puntillas y bajar los talones. Aguanta varias respiraciones.

Postura del niño
Tras una sesión intensa de yoga, no hay postura que más se agradezca que la del niño o de la hoja plegada.

Ponte de rodillas y siéntate sobre los talones. Estira las manos hacia delante y deja que la cabeza caiga. Si te sientes cómoda, puedes colocar los brazos hacia atrás, pegados hacia el torso. Haz varias respiraciones.

Postura del guerrero
Esta postura de yoga es buena para calmar los nervios, aumentar la concentración y fomentar el equilibrio.

Para realizarla, separa la pierna derecha y gira el pie para que apunte hacia delante. Los brazos en cruz y las palmas de las manos mirando hacia abajo. Inclina el torso hacia delante mirando la punta de los dedos de la mano derecha. Repite esta postura con la pierna izquierda.

Postura del árbol
Esta otra postura es buena para el equilibrio a la vez que favorece la concentración y te ayuda a calmarte. Realizarla en una sesión de varios ejercicios de yoga te ayudará a dormir mejor. Es muy importante, al realizarla, atender a la respiración.

Coloca uno de los pies en el empeina, a la altura de la rodilla o en el muslo. Coloca tus manos sobre el pecho o júntalas por encima de la cabeza. Concéntrate en la respiración y en un punto para no perder el equilibrio.

Postura de la montaña
Conocida, también como Tadasana, es una de las asanas más típicas en una clase de yoga para principiantes y suele hacerse tras una serie de ‘saludos al sol’.

Ponte en pie, con los brazos estirados, la coronilla hacia el cielo, como si alguien tirara de ti. Aprovecha este momento para observar mentalmente tu cuerpo. Haz varias respiraciones.

Savasana
Las clases de yoga suelen terminar con unos cinco o diez minutos de shavasana o savasana, una de las posturas que más ayudan a la relajación. No tienes más que tumbarte en el suelo, boca arriba, con las palmas de las manos también hacia arriba y procurando que el cuerpo no esté en tensión. Obsérvalo, haz un escaneo corporal, empezando por la punta del dedo gordo del pie derecho, luego el izquierdo hasta llegar hasta la coronilla.

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