
A menos de dos meses del partido más esperado, el mercado de tickets desató una fuerte controversia. En la plataforma oficial habilitada por la FIFA aparecieron cuatro ubicaciones para la final del Mundial 2026 con un valor cercano a los USD 2,3 millones cada una, según reveló Sky News.
La cifra expone un giro significativo en la política de venta de entradas del torneo. A diferencia de otras Copas del Mundo, esta edición permite que en Estados Unidos y Canadá los revendedores definan libremente los precios. Además, la entidad madre del fútbol percibe un 15% de comisión tanto de quien vende como de quien compra. Antes, los precios de reventa no podían exceder el valor original del ticket.
El impacto económico de ese esquema es millonario. De concretarse una operación en esos valores, la FIFA obtendría cerca de USD 600.000 solo por comisiones, de acuerdo con estimaciones citadas por el medio británico.

El panorama es distinto en México, donde las reglas son más restrictivas. Allí, la reventa está limitada a valores iguales o inferiores al original y solo pueden adquirir tickets ciudadanos locales. En contraste, dentro del mismo portal se ofrecen otras entradas de categoría 1 por unos USD 16.098, una brecha que alimenta la sensación de desigualdad.
El malestar de los hinchas no tardó en hacerse sentir. The Athletic informó que miles de usuarios denunciaron demoras excesivas, fallas técnicas y aumentos repentinos en los precios durante las etapas finales de comercialización.
En paralelo, la organización sumó nuevas categorías para maximizar ingresos. Según ese mismo medio, el 9 de abril se incorporó la denominada “Front Category 1”, destinada a las mejores ubicaciones del estadio.

Desde la conducción defendieron el modelo pese a las críticas. Gianni Infantino, presidente de la casa madre del fútbol mundial, aseguró que desconocía la legalidad de la reventa en Estados Unidos al inicio del proceso, aunque justificó los valores al considerar al Mundial como “un mercado muy especial”. Además, sostuvo: “Lo que mucha gente no sabe, porque claro que generamos miles de millones en una Copa Mundial, la gente no sabe que la FIFA es una organización sin fines de lucro, lo que significa que todos los ingresos que generamos, los invertimos en la organización del fútbol, en 211 países de todo el mundo. Tres cuartas partes de ellos probablemente no podrían haber organizado fútbol sin las subvenciones que pudimos darles, así que siempre intentamos encontrar el equilibrio adecuado”.
La postura institucional apunta a equiparar el sistema con otros grandes espectáculos. Un vocero explicó a The Athletic que el mecanismo responde a prácticas habituales en Norteamérica y que los precios variables buscan “optimizar las ventas y la asistencia” con valores de mercado.
El caso deja al descubierto un escenario inédito en la historia del torneo. Con tarifas sin tope y fuerte especulación, acceder a la final se volvió un desafío marcado por la segmentación y el poder adquisitivo, en un contexto que sigue generando debate entre los fanáticos.
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