
Haaland es el gol de Noruega. Casi siempre con la cabeza; a veces con los pies. En Dallas, con lo justo. La pelota ingresa al arco de Costa de Marfil en cámara lenta. Fofana, el arquero marfileño, no puede hacer nada para evitarlo. Debe ser el grito más ralentizado de toda la carrera -prolífica, por cierto- del Androide. Es, sin embargo, uno de los más celebrados.
Ese toquecito al gol garantiza el pasaje a los octavos de final de Noruega, que se cita con Brasil. Implica, además, igualar la mejor actuación histórica de los vikingos en un Mundial: en Francia 1998 cayeron contra Italia en aquella instancia. Haaland, que había estado desaparecido en acción durante la primera hora del partido en Dallas, terminó siendo decisivo. Llegó a su quinto gol en esta Copa del Mundo y amenaza el trono de Lionel Andrés Messi: la Pulga tiene seis. La foja de servicios del Androide con su selección impacta: lleva 60 gritos en 53 partidos.

Hasta ese gol de Haaland -que deberá compartir los derechos de autor con Patrick Berg, quien le dio un pase espectacular- Noruega y Costa de Marfil estaban empatados en todo. Algo más peligrosos los africanos en la primera parte, se fueron al descanso con derrota parcial por un gol maravilloso de Antonio Nusa. Fue casi una réplica del que Enzo Fernández le anotó a México en Qatar 2022.
En el segundo tiempo, Noruega esperó e intentó contragolpear. Costa de Marfil encontró el gol del 1-1 en el banco de suplentes, y luego de un esfuerzo individual de Amad Diallo, jugador del Manchester United. Sin embargo, el partido se destrabó para siempre a cuatro minutos del final. Un pase de Oskar Bobb a Berg y la exquisitez del capitán del Bodo/Glimt para entregarle el gol en bandeja a Haaland. Un gol que vale miles de gritos en Oslo. Y una cita con Brasil.
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