
Un gol tempranero, el control del juego, el retorno de Joaquín Correa y la victoria por 1 a 0 eran los cuatro argumentos que presentaba Estudiantes para festejar sobre Universidad Católica, en el partido de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores. Un triunfo que alimentaba el espíritu y anulaba la intranquilidad que enseñaron las derrotas en el comienzo del torneo Clausura, pero en la figura del goleador Fernando Zampedri los Cruzados descubrieron la única razón para empatar y que la serie, que se definirá el martes en Santiago de Chile, quede abierta.
La serie de octavos de final no los descubrió en el mejor escenario. Para Estudiantes, el mata-mata de la Copa Libertadores abraza al clásico con Gimnasia, que se disputará el sábado en Uno. La impaciencia del hincha es otro factor que se cruza en el juego del León, que logró una clasificación angustiosa: el agónico gol de Mikel Amondarain -una de las bajas, tras su transferencia a Bologna, en 10,5 millones de dólares, la segunda venta más cara de la historia– empujó al Pincha a desplazar del segundo puesto a DIM, de Colombia. Pero el ciclo de Alexander Cacique Medina no prende en el corazón del público: los altibajos en el rendimiento es el punto débil, porque el equipo fue contundente para eliminar a Rosario Central en la Copa Argentina, pero también ensaya un flojo comienzo de aventura en el torneo Clausura, donde perdió tres de los cuatro encuentros.
Es un tiempo en el que Estudiantes tiene múltiples frentes abiertos: torneo local y la Copa Argentina, la Libertadores, la Supercopa Argentina -frente a Independiente Rivadavia- y la Supercopa Internacional, ante Rosario Central. La agenda marca el pulso y la ilusión de sumar estrellas, ser protagonista, es una obligación para la historia del club, y la Libertadores es la bandera que flamea con más fuerza. Por el riquísimo pasado, pero también porque el año pasado quedó eliminado en los 4tos de final, por penales, en su estadio, con Flamengo, que se consagraría luego campeón.

Tres minutos demoró Estudiantes en romper el molde: el arrojo de Fabricio Pérez y, tras un desvío, la atropellada de Joaquín Tobio Burgos para empalmar la pelota y dejar sin reacción al arquero Vicente Bernedo. Primer gol en la Copa Libertadores, el séptimo de su campaña para el juvenil de 21 años. Ese fuego interior que demostró en apenas 180 segundos lo anticipó en la charla con la transmisión de TV, Tiago Palacios: “No se define acá, pero hay que salir a buscar el partido”. Un alivio, un festejo para no enredarse ni desesperarse y, además de llevar la iniciativa, trasladar las responsabilidades y el apuro al rival.
Universidad Católica, que en la etapa de grupos eliminó a Boca, en la Bombonera, en la última fecha, se destacó por sus resultados fuera de Santiago de Apoquindo: llegó a la cita con triunfos en los tres partidos. El juego aplomado y la contundencia se esfumó en parte por la cantidad de ausencias por lesión que arrastra el conjunto Cruzado: los defensores Sebastián Arancibia y Juan Ignacio Díaz y los delanteros Juan Rossel y Clemente Montes, el póquer de bajas con las que debió lidiar el director técnico Daniel Garnero, que tuvo un paso por Estudiantes, como ayudante de campo de Jorge Burruchaga. “Cosas que pasan, pero somos un plantel que puede responder a esas dificultades”, apuntó el entrenador, aunque el equipo no logró plasmar esa idea.
Antes de la pausa de hidratación del primer tiempo, Universidad Católica evidenció esas dificultades en el desarrollo: el gol contagió nerviosismo y su zona izquierda –donde se posicionó el experimentado Eugenio Mena, de 38 años- era el sector preferido del León para volcar el balón; por esa zona, Guido Carrillo remató pisando el área, pero sin puntería. En el control, los chilenos se enseñaron lentos para descubrir espacios y el Pincha era intenso para duplicar las marcas, quitar y avanzar, aunque no provocó demasiado riesgo: un remate de cabeza de Santiago Núñez sin destino y un disparo de Tiago Palacios a las manos del guardavalla, todo el poder de fuego, tras el gol.

En cada tiempo, Estudiantes asomó más concentrado y con actitud. Se enredó Tiago Palacios, que no llegó a conectar con el arco prácticamente libre. Sin demasiadas emociones, el regreso de Correa, tras 12 temporadas, resultó un impulso para el público. Y en la primera acción, de cabeza, el tucumano, de 31 años, a tiro estuvo de convertir. El ingreso alentador tuvo como contrapunto la salida de Tiago Palacios, a quien tras un choque de cabeza con el colombiano Jhojan Valencia se le produjo un chichón.
La incapacidad para convertir el dominio en jugadas de riesgo resultó un pecado para Estudiantes. Porque enfrente, Universidad Católica enseñó que está en estado de gracia cuando juega de visitante y el goleador Fernando Zampedri demostró porqué es seis veces artillero del fútbol chileno. El Toro recogió la pelota, se perfiló y sacó el remate: la pelota rebotó en el pie de Núñez, dibujó una parábola y cayó a espalda del arquero Fernando Muslera. El goleador, que emparejó el marcador, será baja en el desquite, porque acumuló su tercera tarjeta amarilla.
Estudiantes dejó la llave abierta y deberá sacar a relucir su estirpe copera en Chile para alimentar el sueño de la Copa Libertadores.
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