
Uno más y van. La novela de Paulo Dybala sigue sumando capítulos. Cuando todo parecía indicar que su ciclo en Roma se acercaba al final y que el camino hacia Boca se iba despejando, la dirigencia del club italiano movió fichas: en las últimas horas elevó una nueva oferta para renovar su contrato, que vence el próximo 30 de junio.
No es la primera propuesta que hace la Loba para asegurar su continuidad al menos una temporada más. Tampoco parece ser la última. El problema, una vez más, es el económico: Roma quiere reducirle considerablemente el salario anual (argumento que fundamentan en el protagonismo que Dybala fue perdiendo a causa de las lesiones), y esas cifras no terminan de convencer a su entorno. La negociación sigue abierta, y las partes todavía están lejos de encontrar un punto de acuerdo.
Boca observa todo desde la distancia, expectante pero sin entrar en la desesperación. La Joya tampoco piensa apresurarse. Primero, hay fútbol por delante: el próximo domingo, desde las 15.45, Roma visitará a Hellas Verona en el último partido de la Serie A. Una victoria aseguraría la clasificación del conjunto giallorossi a la próxima Champions League, y ese escenario pesa en la balanza. Jugar la máxima competencia europea la temporada que viene es un factor que seduce y que podría inclinar a Dybala hacia la permanencia en Italia.

Dentro del club, además, tiene respaldo. Tanto el técnico Gian Piero Gasperini como el propietario Dan Friedkin le dieron el visto bueno para renovar. Y el propio jugador, que hasta ahora gambeteó con elegancia cualquier pregunta sobre su futuro, envió una señal al decidir sentarse a escuchar y negociar: no parece ser el gesto de alguien que ya tiene un pie afuera.
Es sabido que Juan Román Riquelme lo quiere para Boca. Y que Leandro Paredes, su amigo y ex compañero, vive metiéndole presión a través de llamadas, mensajes y declaraciones públicas. Pero en La Ribera se mantendrán expectantes y aguardarán lo que suceda con Roma. Si finalmente se cae su renovación, avanzarán con una importante propuesta.
El ídolo y presidente azul y oro espera otro guiño de su parte. Ya hubo uno días atrás, cuando cambió de representación. Ahora es asesorado por Kristian Bereit, de la agencia KMB, en asociación con Behind The Athletes (BTA). Un agente y dos empresas que estuvieron muy vinculadas a las llegadas de futbolistas al Xeneize en los últimos años, como Ander Herrera, Tomás Belmonte, Santiago Ascacíbar e, incluso, Marcos Rojo y Sergio Romero.
Disfruta de acceso ilimitado entre más de 100 juegos de deporte, estrategia, acción y más.
Suscribirme