
Bien sabía la FIFA que atiborrar el Mundial de equipos podía resultar en bodrios de consideración sobre el césped con frecuencia. El Sudáfrica-Canadá fue la constatación de ese vaticinio que llevaban anunciando los expertos desde hacía meses. En el estadio Sofi de Los Angeles —donde jugará España el jueves— se vieron las caras dos equipos muy justos de fútbol y bastante miedo a perder.
En juego, eso sí, una cita con la historia, un pase a octavos de final que ninguno de los dos equipos había conseguido en su efímero paso por los Mundiales. Se lo llevó Canadá (1-0) en el último suspiro tras un disparo de Stephen Eustaquio en el 92 desde fuera del área.
Canadá lo buscó con más intensidad que Sudáfrica y tuvo premio final. Antes había firmado dos oportunidades claras para deshacer las tablas, una en la primera parte en un córner rematado por Moise Bombito, y otra en el 64 en una jugada en la que Tani Oluwaseyi, el jugador del Villareal, estuvo a punto de superar a Ronwen Williams.

En pleno asedio, Jesse March, el técnico canadiense, puso en cancha a Alphonso Davies, que llevaba desde marzo de 2025 sin jugar con la selección nacional tras romperse el ligamento cruzado anterior en la final de la Nations League de la Concacaf. Se le notó la falta de ritmo competitivo, pero es buena noticia para los canadienses de cara a la siguiente ronda, en la que se enfrentarán al vencedor del choque entre Países Bajos y Marruecos.
Más allá del ejercicio de impotencia futbolística, el partido dejó datos relevantes para los amantes de la estadística mundialista. Ambas selecciones comparecían por primera vez en una ronda eliminatoria, el primer caso de dos neófitos chocando a estas alturas desde 2002. Más datos. Canadá se convirtió en el primer anfitrión en disputar un partido del Mundial en el extranjero y Hugo Broos, el entrenador belga de Sudáfrica, en el técnico de mayor edad en dirigir una ronda eliminatoria con 74 años.
Sudáfrica llegaba como subcampeona del Grupo A tras una travesía de más a menos: la derrota inicial ante México hizo temer lo peor, pero los Bafana Bafanase rehicieron con un empate ante Chequia y una victoria sorprendente ante Corea del Sur que les abrió la puerta de los octavos. Ya es la campaña mundialista más exitosa de su historia.

Canadá, subcampeona del Grupo B y co-anfitriona del torneo, presentaba un recorrido más convincente en conjunto: la goleada 6-0 ante Qatar marcó el tono, aunque el empate con Bosnia y la derrota final ante Suiza les arrebató el primer puesto y, de paso, la ventaja de jugar en casa. En lugar de Toronto o Vancouver, los canadienses tuvieron que conformarse con Los Ángeles.
Fue un partido disputado y vistoso en los primeros 25 minutos, con una Sudáfrica más atrevida que frente a Corea. Después, se instalaron en un bloque bajo que espesó el choque hasta volverlo de difícil digestión durante muchos compases. Aún así, el público disfrutó, con una grada con más canadienses que sudafricanos y plagada de mexicanos, como en cada partido que se ha disputado en Los Angeles. Se les escuchó corear el “¡México, México!” en varias ocasiones. No ha dejado de ser un Mundial bastante peculiar desde que arrancó.
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