Boca empató con Gimnasia, en Mendoza

Boca empató con Gimnasia, en Mendoza

Primero, lo salvó el VAR y, al final, sufrió el 2-2 que se venía venir.

El vaso medio lleno es Alan Velasco: juega, busca, desequilibra. Es el volante que fue a buscar Juan Román Riquelme: le costó un siglo interpretar el Mundo Boca. Con Rodolfo Arruabarrena juega más, juega mejor. El vaso medio vacío es, justamente, su salida. ¿Por qué lo sacó el Vasco, a 35, casi 40 minutos del final? Todo un misterio. Gimnasia de Mendoza se animó, en su casa, con su gente y con fútbol de primera división. Y lo sufrió Boca: tenía la victoria en la voz, se atragantó en el tiempo de descuento y aceptó un amargo 2-2.

“Nos vamos recalientes, creemos que nos teníamos que llevar la victoria de esta cancha. Estabas ganando el partido y más allá que ellos se vinieron, estaba controlado. Pudimos hacer uno o dos goles, te vas con la sensación de que dejaste ir dos puntos”, sostuvo el jugador surgido en Independiente, reemplazado por Carlos Palacios, que tomó decisiones equivocadas en un par de contraataques. Sobre todo, en el inmediatamente anterior al 2-2.

El primer capítulo del desarrollo fue muy interesante. Gimnasia de Mendoza es un buen equipo, es uno de los animadores del Grupo A y tiene uno de los goleadores del torneo. Eso sí: sufrió la ausencia de Agustin Modica, con 8, el artillero del certamen. Entre Facundo Lencioni, Esteban Fernández, Luciano Cingolani e Ignacio Sabatini tocan, rotan, prometen. Suerte de resurrección futbolera de Darío Franco, el entrenador.

Con suplentes, Boca se mantuvo erguido. Entre Vélez, la semana pasada y San Pablo, por la Copa Sudamericana, en la que vendrá, Arruabarrena dispuso de una formación alternativa, aunque con nombres de cierta jerarquía, como Kevin Zenón, Alan Velasco, el pibe Leonel Flores y el experimentado Enner Valencia.

Facundo Lencioni, de zurda, casi abre el marcador a los 2 minutos: una salvada espectacular de Montero evitó la caída xeneize, con la complicidad del palo. A todo ritmo, Velasco marcó un golazo, un minuto después respondió Sabatini y en el cierre de los primeros 45, Zenón puso otra vez en ventaja al gigante.

Velasco, con sutilezas, equiparó todo: el hábil volante recuperó la confianza. Derrumbado psicológicamente tiempo atrás, juega, toca, potencia a los demás. Un golazo, un taco y un disparo en un poste: llamó la atención su salida, reemplazado por Palacios. Lleva cuatro goles desde la llegada de Arruabarrena. Su inclusión tiene una relevancia mayor, por la seria lesión que sufrió Tomás Aranda. Y él está decidido a aprovechar la (nueva) chance.

El tramo final fue entretenido: Gimnasia estaba a tiro, Boca respondía con ráfagas y contraataques. A la salida de un tiro libre, Sabatini estableció el empate, pero el VAR, luego de una larga deliberación, anuló el tanto. Una nueva polémica rodea la actualidad de Boca.

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