Argelia y Austria empataron agónicamente y ambos se clasificaron

Argelia y Austria empataron agónicamente y ambos se clasificaron

Los africanos había dado vuelta el resultado y metía a Irán por la ventana, pero un gol de los europeos en el final cambió todo.

El mejor partido de la fase de grupos concluyó con un vertiginoso empate 3-3. Pensar que muchos hinchas abandonaron el estadio de Kansas City a los 25 minutos de juego pensando que Argelia y Austria iban a tocar la pelota de manera intrascendente hasta que el árbitro marcara el final. Nada más lejos de la realidad.

Irán, que miraba por televisión, se ilusionó con los goles de Riyad Mahrez, el eterno capitán argelino, que ponían al frente al conjunto africano. Con el 3-2 en el marcador, al reloj no le quedaba nada. Y los iraníes acariciaban la clasificación a los dieciseisavos de final como mejores terceros.

Pero Ralf Ragnick, el entrenador austríaco, tenía otros planes. Hizo ingresar a Sasa Kalajdzic para buscar en las alturas y el gigante de dos metros del Lask Linz no lo defraudó. En el quinto minuto de descuento (y con la cabeza, claro) le dio el empate a su equipo. Un gol que vale un segundo puesto en el grupo, detrás de la Argentina. Y garantiza un emparejamiento con España en la próxima ronda. Argelia sigue, pero como tercero. Y se medirá con Suiza. Todos contentos. Todos, salvo Irán.

El mejor partido de la fase de grupos concluyó con un vertiginoso empate 3-3. Pensar que muchos hinchas abandonaron el estadio de Kansas City a los 25 minutos de juego pensando que Argelia y Austria iban a tocar la pelota de manera intrascendente hasta que el árbitro marcara el final. Nada más lejos de la realidad.

Irán, que miraba por televisión, se ilusionó con los goles de Riyad Mahrez, el eterno capitán argelino, que ponían al frente al conjunto africano. Con el 3-2 en el marcador, al reloj no le quedaba nada. Y los iraníes acariciaban la clasificación a los dieciseisavos de final como mejores terceros.

Pero Ralf Ragnick, el entrenador austríaco, tenía otros planes. Hizo ingresar a Sasa Kalajdzic para buscar en las alturas y el gigante de dos metros del Lask Linz no lo defraudó. En el quinto minuto de descuento (y con la cabeza, claro) le dio el empate a su equipo. Un gol que vale un segundo puesto en el grupo, detrás de la Argentina. Y garantiza un emparejamiento con España en la próxima ronda. Argelia sigue, pero como tercero. Y se medirá con Suiza. Todos contentos. Todos, salvo Irán.

Tras la clasificación agónica, el entrenador austríaco Ralf Ragnick calificó al final como “de película”. “Después de ir perdiendo 2-3, estábamos prácticamente derrotados”, dijo el entrenador, citado por el diario Heute. Y continuó: “Estuvimos bastante bien en las transiciones, pero muy mal en defensa. Trabajaremos en eso mañana; hoy celebramos”.

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