Las reglas de oro de una sexualidad sana

Usualmente, cuando hablamos de sexo, tendemos a calificarlo entre los parámetros de “bueno o malo”. Sin embargo, pocas veces nos preguntamos si nuestra vida sexual es sana pues en principio ni siquiera estamos seguras de qué implica que lo sea ni cómo valorar si lo es o no lo es.

Para vivir una sexualidad sana existen 6 pautas básicas:

1. Ama tu cuerpo y conócelo

La autoexploración es parte fundamental de una sexualidad sana, es la mejor manera de saber a qué estímulos responde nuestro cuerpo. Somos seres sexuales desde que nacemos hasta que morimos, por lo que empezamos a conocer nuestros cuerpos desde una temprana edad.

2. Identifica tus zonas erógenas

Prácticamente cualquier parte del cuerpo con una alta concentración de terminaciones nerviosas puede hacerte experimentar una infinita sensación de placer. Pero, ¿qué zonas son esas exactamente? Generalmente los puntos más sensibles son: orejas, labios, boca, nuca, cuello, hombros, axilas, pecho, pezones, cintura, parte interior del codo, monte de venus, clítoris, labios mayores y menores, pene, escroto, perineo y muslos. Lo complicado es que no son las mismas para todas, lo bueno es que tendrás que explorar para descubrirlo.

3. Cultiva la erotofilia

Existen dos formas de responder ante un estímulo sexual. El polo negativo corresponde a la erotofobia y el positivo a la erotofilia. Es importante cultivar la erotofilia, que no es más que tener una actitud positiva ante lo erótico y sexual. Para ello es fundamental descartar los prejuicios y los sentimientos de culpa que la sociedad ha impuesto sobre el sexo, especialmente a las mujeres.

4. Cuida tu autoestima sexual

La autoestima y la sexualidad están íntimamente interrelacionadas. Un problema en un área, afecta a la otra. Ten en cuenta que la sexualidad tiene que ver, más con una actitud y una forma de ser, que con tus características físicas y tú puedes desarrollar dicha actitud. Sin una alta autoestima sexual es imposible disfrutar del sexo plenamente.

5. Busca el placer

Parte de una sexualidad sana abarca el placer propio. Para permitirnos el placer, debemos actuar dentro de los valores que nosotras consideramos fundamentales en lo individual. Por eso no podemos olvidar la comunicación: decir qué nos gusta, cómo nos gusta, permitirnos experimentar y poner límites cuando sean necesarios, hace de nuestra sexualidad en pareja un juego sano a disfrutar.

6. Conoce tus derechos

En el XIII Congreso Mundial de Sexología, celebrado en Valencia en 1997, se redactó una declaración de derechos sexuales universales, que son los siguientes:

El Derecho a la Libertad Sexual.
El Derecho a la Autonomía Sexual, Integridad Sexual y Seguridad del Cuerpo Sexual.
El Derecho a la Privacidad Sexual.
El Derecho a la Equidad Sexual.
El Derecho al Placer Sexual.
El Derecho a la Expresión Sexual Emocional.
El Derecho a la Libre Asociación Sexual.
El Derecho a Hacer Opciones Reproductivas, Libres y Responsables.
El Derecho a Información Basada en el Conocimiento Científico.
El Derecho a la Educación Sexual Comprensiva.
El Derecho al Cuidado de la Salud Sexual.

Tu sexualidad depende única y exclusivamente de ti, de tu actitud y de tu autoestima. No dejes que ni prejuicios ni censuras aprendidas, ni tampoco imposiciones sociales o de pareja te impidan disfrutar de ella. Nuestra sexualidad es sana siempre y cuando nos aporte bienestar y podamos disfrutarla a nivel físico, psicológico y emocional. ¡No lo olvides!

Suscríbete para acceso total!

Disfruta de acceso ilimitado a más de 100 notas sobre belleza, horóscopo, moda y tendencias!

Verificando suscripciónError al verificar, intente de nuevo

Por favor verifique su suscripción

54