#SensacionesFPD: Al Maestro, con cariño

#SensacionesFPD: Al Maestro, con cariño

Carlos Timoteo Griguol, el hombre de las boinas, es, fue y será sinónimo de fútbol, de trabajo y de educación. Adiós Timoteo…

El inolvidable Eduardo Galeano escribió en alguna de las páginas de su memorable “Libro de los Abrazos” algo así como “Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores”. Y sin lugar a dudas que Carlos Timoteo Griguol, quien ayer nos despertó con la triste noticia de su partida, fue uno de esos fuegos inolvidables…. Un hombre capaz de enseñar desde el ejemplo, de generar equipos recortadísimos y con sello propio, lejos de las luces de la fama efímera y deslumbrante, con trabajo dedicación y empeño.

Alcanza con repasar los testimonios de dirigidos y compañeros, de pares de dirección técnica, para darse cuenta de su estirpe, de su línea de conducta, de su impronta de “docente de la vida”. Un hombre capaz de con un sólo gesto demostrar lo que a tantos les lleva un buen tiempo… Recordado será Timoteo por aquellos inigualables “sopapos” en la cara o en el pecho de sus dirigidos en aquellas mangas noventossas, antes de la salida al verde césped. Será, también, recordado por las reuniones de repaso de boletín de estudios de sus dirigidos, en inferiores y en primera. Se lo recordará por exigirle a sus jugadores al máximo en la cancha pero remarcarles también lo esencial de no olvidarse de la familia y las raíces, de mantener los pies sobre la tierra y de ser inteligentes, no sólo en el fútbol sino en la vida.

A lo largo de las últimas 24 horas hemos escuchado infinidad de palabras, todas cariñosas hacia el gran Timoteo, sobre los consejos sobre la vida a los suyos, sus jugadores y ayudantes; consejos sobre como estudiar o cuidar la plata y de usarla inteligentemente. Porque “Timoteo te educaba para la vida, no sólo en el fútbol”.

Se fue uno de esos exponentes de un fútbol que ya no está… y que nos da nostálgia. Un tipo que supo trascender, como sólo trascienden los imprescindibles, convirtiendo un nombre de pila en un auténtico Sello personal: Timoteo. Con solo mencionarlo uno ya se lo imagina con su gorra o su boina, siempre al costado de una línea de cal, dando indicaciones para el resto de la vida, de la suya, de la nuestra, de la de todos.

Al maestro, con cariño… Adios Timoteo.

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