
La Paraguay de Gustavo Alfaro hizo lo que pedía el partido: resistir. No le sobró nada, no encontró demasiados caminos y por momentos quedó demasiado cerca de su propio arco, pero el empate 0-0 ante Australia lo dejó con vida en el Mundial 2026. La Albirroja cerró su participación en el Grupo D con un punto cargado de nerviosismo y ahora espera por otros resultados para saber si podrá avanzar a los 16avos de final como uno de los mejores terceros.
Desde el inicio, el partido se jugó con la tensión de una definición. Ninguno de los dos equipos regaló espacios y cada pelota dividida tuvo peso de eliminación. Australia avisó primero con un remate de Jackson Irvine que obligó a Orlando Gill a intervenir. Esa acción marcó también una tendencia del primer tiempo: Paraguay tuvo dificultades para construir juego y muchas veces eligió el camino más directo, con pelotazos desde el fondo hacia Gabriel Ávalos.
Paraguay se defendió más de lo que atacó. Le costó progresar con pases limpios, no encontró sociedades en el medio y dependió demasiado de acciones aisladas de Julio Enciso, el futbolista más activo y desequilibrante del equipo. El jugador del Racing de Estrasburgo generó algo distinto: encaró, forzó infracciones y se transformó en un problema constante para la defensa australiana.

Australia, en cambio, tuvo las chances más claras. Jordan Bos probó desde media distancia y volvió a exigir a Gill, que también respondió ante un disparo peligroso de Cristian Volpato en el cierre de la primera etapa. El arquero de San Lorenzo fue la figura del primer tiempo y el principal responsable de que el partido llegara sin goles al descanso.
En el complemento, el equipo de Alfaro empezó a jugar con otro escenario en la cabeza: el empate ya no era un mal resultado, porque también podía sostener sus chances de clasificación como uno de los mejores terceros. Entonces Paraguay arriesgó con más cuidado. Alfaro movió el banco, primero con el ingreso de Arce por Ávalos y luego con las entradas de Junior Alonso y Bobadilla por Diego Gómez y Matías Galarza Fonda, en una señal clara de protección para los minutos finales.
Australia también tuvo una oportunidad enorme para ganarlo, pero no logró quebrar el cero. Paraguay defendió cada pelota con sufrimiento, con poca lucidez ofensiva, pero con la convicción de que el empate podía valer mucho más que un punto.

Por eso, el pitazo final del árbitro Clément Turpin dejó una sensación doble para la Albirroja: alivio por haber resistido y ansiedad por un desenlace que dependerá de otros resultados. Paraguay no brilló, pero compitió, se aferró al partido y mantuvo intactas sus posibilidades de clasificación. Tras el duro 4-1 recibido en el debut mundialista ante Estados Unidos, el panorama parecía desalentador. Dos fechas después, al menos, se ganó el derecho a esperar y a creer que los 16avos todavía son posibles. Paraguay empató 0-0 con Australia y sueña con la clasificación a los 16avos de final del Mundial 2026 como uno de los mejores terceros.
Disfruta de acceso ilimitado entre más de 100 juegos de deporte, estrategia, acción y más.
Suscribirme