
Marruecos amenazó con una goleada a Escocia y terminó angustiado, despejando la ráfaga de centros de su rival. No afinó con la colección de oportunidades que tuvo durante todo el partido y se abocó al padecimiento frente al fútbol entusiasta y rudimentario de los británicos.
Al final, todo se resolvió por el gol al minuto de Ismael Saibari, un delantero nacido en Terrassa y criado en Bélgica que ha metido los dos de su selección en el Mundial. Y en ambos, asistido por Brahim, originario de Málaga. Dos buenos ejemplos de la política de captación de la federación africana que le ha aupado en el último lustro.
La estadística no registró ningún remate a portería de los escoceses. Si acaso, un intento a la media vuelta de McTominay ya en el 88. Sin embargo, con el paso del minutero se fue imponiendo su juego a las bravas de centros, balones largos y segundas jugadas. Marruecos, con su nueva piel de fútbol al toque, no fue capaz de cerrar pronto el litigio, por más ocasiones que fabricó, y se condenó al sufrimiento. La última jugada, un córner en contra que despejó a tiempo, representó el apuro final. Con el triunfo, se coloca con cuatro puntos, igual que Brasil, y en la última jornada se enfrentará a Haití, el rival más débil del grupo.

La muchachada escocesa pasó de romperse la garganta con el himno Flower of Scotland a lamentar un gol en el segundo 71. Saibari arrancó el desmarque por detrás de los defensores, Brahim le metió un gran pase al espacio y el delantero marroquí empotró la pelota con un derechazo a la escuadra contraria. Un golpeo rotundo para un inicio a todo trapo de los africanos.
Los semifinalistas de Qatar se dieron prisa por empezar, pero, a partir de ahí, comenzaron a malograr opciones para sentenciar pronto. Sin alardes, en cuanto aceleraban en tres cuartos de campo en la primera parte, las oportunidades caían en cascada. Saibari perdonó el segundo cuando solo necesitaba meter el pie, a Achraf le birlaron la pelota justo antes de empujarla, Aynaoui y El Khannous mandaron arriba disparos bastante francos…
A los escoceses les faltaba todo lo que le sobraba a su rival: capacidad para enlazar pases y progresar en el césped. Tampoco atrás eran los más fiables. Los hombres de Steve Clarke se colocaban en un bloque medio a la espera de robar algo, cosa que entonces todavía no ocurría, o de colgar algún balón, algo que no sucedió hasta casi el intermedio. Solo así, a la antigua, pudo asomarse al área contraria en toda la primera parte, aunque Bono les seguía quedando demasiado lejos.

La falta de tino marroquí era lo único que mantenía el encuentro en vilo. Saibari y El Khannous volvieron a quedarse cerca del segundo nada más regresar del descanso. Así que Escocia se fue creyendo que su energía, sus disputas y sus balones colgados (también desde saques de banda) seguían suponiendo una esperanza. El medio Christie la tuvo desde la frontal justo antes de la pausa publicitaria de la segunda mitad.
El entrenador de Marruecos, Mohamed Ouahbi, no hizo los primeros cambios hasta el minuto 84, ya con la mirada descontando segundos. El juego entusiasta escocés se había ido imponiendo ante la incapacidad de los africanos de cerrar el asunto pese a la cantidad de ocasiones que tuvieron y Scott McTominay acosó a los marroquíes en el tramo final. El árbitro mandó seguir después de una caída suya dentro del área, lo intentó con un disparo potente que acabó en córner y tuvo la última de espaldas en el área pequeña. Los africanos suspiraron cuando el colegiado dio por terminada la función.
Disfruta de acceso ilimitado entre más de 100 juegos de deporte, estrategia, acción y más.
Suscribirme