
Todos quieren jugar un clásico, pero el desgaste después de disputarlo y ganarlo puede costar muy caro, tal como le ocurrió a la Scaloneta ayer frente a España en la definición de la copa del mundo.
Sin embargo, el post Argentina – Inglaterra en semifinales no fue el único antecedente en el fútbol (y sin contar el duelo de Francia 1998 y la posterior eliminación en cuartos).
En 2004, River y Boca jugaron en semis de Libertadores. El Xeneize se impuso por penales y luego cayó en la final ante Once Caldas.

En 2019 ocurrió a la inversa, el Millonario venció a su acérrimo rival en el penúltimo partido con un 2-1 en el global y después no pudo ante Flamengo en la primera final única en Lima.
Y por si fuera poco, hay otro dato más que unen estos tres casos: todos eran campeones vigentes.
Disfruta de acceso ilimitado entre más de 100 juegos de deporte, estrategia, acción y más.
Suscribirme