
Con el peso de la historia y la jerarquía de dos jugadores que son banderas, Estudiantes enseñó su grandeza, derrotó por 3 a 0 a Universidad Católica y se clasificó para los cuartos de la final de la Copa Libertadores. Una lesión que podía convertirse en un tropiezo finalmente resultó la llave que abrió el camino de la victoria: Joaquín Correa reemplazó a Tiago Palacios y en diez minutos destrabó el marcador y encaminó el pase, que selló con dos martillazos el artillero Guido Carrillo. El Pincha esperará por el vencedor de la serie entre Corinthians y Rosario Central, que se definirá el jueves en San Pablo.
Con el respaldo de la goleada en el clásico en el torneo Clausura y con la estirpe copera que caracterizó al club en su rica historia en la Copa Libertadores, Estudiantes saltó a disputar un juego que lo hechiza. El empate (1-1) en el partido que abrió la serie, después de dominar el desarrollo, fue una espina que se clavó en el plantel, que llegó a la cita en San Carlos de Apoquindo con el deseo de realzar esa imagen que se desdibujó tras el gol de Fernando Zampedri.
Un entorno adverso y un campo de juego que resultó un oponente extra, porque el césped artificial se presentó como un enemigo en el inicio, otras barreras que el Pincha sorteó para ser parte de los ocho mejores del máximo certamen de clubes que organiza la Conmebol y que el León ganó en cuatro oportunidades.

La habilidad y el desequilibrio de Palacios, nuevamente un argumento para darle juego a una estructura que tiene un dibujo conocido (4-2-3-1), aunque Alexander Cacique Medina modificó los intérpretes, respecto al primer partido: Eros Mancuso y Baltasar Rodríguez tomaron las posiciones de Eric Meza y de Fabricio Pérez, respectivamente.
Lo que no cambió fue la búsqueda para lastimar: la pretensión de que Palacios y Joaquín Tobio Burgos jueguen manos a manos por las bandas, con la posibilidad de definir o de descubrir a Carrillo. Pero los remates de media distancia se convirtieron en la forma de llevar riesgo sobre el arco de Universidad Católica: Palacios, Carillo y Alexis Castro, que recogió un balón suelto, pusieron a prueba al arquero Vicente Bernedo.

Esa insinuación de llevar las riendas tuvo un repentino golpe de escena, a los 33 minutos del primer tiempo, con la lesión de Palacios, que tras una corrida por la banda derecha sintió una dolencia en el isquiotibial de la pierna derecha y tuvo que ser reemplazado por Correa, que retornó al club, tras casi 12 años, se estrenó en el encuentro en La Plata y fue el que inició la goleada en Chile.
El Pincha se desesperaba por el control de la pelota y en progresar con pases, pero no encontraba las grietas ante un rival que no contó con dos piezas de jerarquía: Zampedri y Cristian Cuevas, que recibieron la tercera amonestación en la Copa Libertadores y purgaron una suspensión de un partido. La ausencia del goleador de los Cruzados, una baja significativa, porque Zampedri es el autor del 44% de los goles del equipo en la Libertadores: cuatro de los nueve tantos fueron estocadas del argentino.
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