
A primera hora, España no pudo con Cabo Verde. Más tarde, Uruguay chocó con Arabia Saudita. Ahora, puede pasar cualquier cosa en el Grupo H, el más parejo e imprevisible del Mundial.
El equipo sudamericano tuvo una deslucida primera parte. Y se recuperó en el tramo final, con una digna actuación. Pudo ganarlo (debió ganarlo), pero chocó con el arquero de Arabia Saudita, imperial.
En el final, se dio una situación extraña: tras un tiro de esquina de Uruguay, a Arabia Saudita le quedó un contraataque perfecto, pero el árbitro Maurizio Mariani pitó el final. Abdullah Al-Hamdan se iba derecho al gol.

Uruguay buscó la victoria hasta el último suspiro, pero chocó una y otra vez con Mohammed Al-Owais, en un eléctrico encuentro desarrollado en Miami. “Mejoramos la mentalidad y la intensidad, nos jugó un poco en contra el debut, algo de nervios y la ansiedad”, sostuvo Federico Valverde, el capitán.
Y fue más allá: “Estoy frustrado y enojado por el resultado, pero como capitán muy feliz por el trabajo de todos los compañeros”, advirtió.

Estos equipos se enfrentaron poco después del sorprendente empate 0-0 entre España y Cabo Verde. Un triunfo le hubiera dado a Uruguay una ventaja considerable, pero desperdició todo el primer capítulo y recién en la segunda mitad mostró su mejor versión.
Abdulelah Al Amri abrió el marcador a los 41 minutos de la primera mitad; fue un descuido de Fernando Muslera. A diez minutos del cierre, Maximiliano Araújo rescató un punto, cómplice del único desacierto del arquero árabe, que descuidó el primer plano.
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