
Pasaron un par de días, pero la brutal trompada que Esteban Andrada le pegó a Jorge Pulido sobre el final del clásico entre Zaragoza y Huesca sigue generando debate y opiniones cruzadas. Aparecen cada vez más videos sobre el violento episodio y, uno a uno, son analizados por los órganos disciplinarios de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Se espera una sanción histórica.
En tierras aragonesas, sin embargo, creen que el arquero argentino surgido de Lanú y con pasado en Boca, que se reincorporó a las prácticas en la Ciudad Deportiva, tendrá un castigo ejemplar pero no desmedido, como vienen especulando e incitando los medios de las grandes ciudades y hasta el propio Javier Tebas, presidente de La Liga: “Lo de Andrada me parece una auténtica barbaridad, la sanción debería ser lo máximo posible. Se habla de 12 partidos, cuando debería estar varios meses sin jugar”.
El informe del árbitro Dámaso Arcediano fue sumamente detallado sobre el momento de la agresión y será clave para determinar la pena definitiva: “En el minuto 99, tras ser expulsado por doble amonestación, el jugador nº 1 del Real Zaragoza, D. Esteban Maximiliano Andrada, antes de abandonar el terreno de juego, se dirigió de forma violenta y agresiva hacia el jugador nº 14 de la SD Huesca, D. Jorge Pulido Mayoral, corriendo y saltando hacia él, a la vez que le propinaba un puñetazo en la cara con uso de fuerza excesiva, derribándole al suelo y originándole un hematoma en el pómulo izquierdo“.

Que el juez principal haya escrito los términos “fuerza excesiva” y “hematoma” complican el panorama de Andrada. Estas conductas se encuadran en el artículo 103 del Código Disciplinario de la RFEF. Si se constata la lesión y la misma provoca la incapacidad temporal o baja médica del rival agredido, la suspensión rondaría entre los seis y 15 partidos.
En este caso, más allá de que Pulido se retiró del campo de juego con hielo en la cara por su moretón visible, no parece que vaya a estar inactivo varios días, por lo que la sanción podría oscilar entre los cuatro y doce encuentros.
Un gesto del propio arquero también podría jugar a su favor: apenas minutos después de la salvaje piña, se disculpó públicamente con el capitán adversario. No demoró en hablar ni en asesorarse con Zaragoza. El artículo 10 del Código Disciplinario contempla el arrepentimiento espontáneo como un posible atenuante. No es el único factor que podría rebajar la pena, ya que también se mencionan dos casos más:
-La de haber precedido, inmediatamente a la infracción, una provocación suficiente.
-La de no haber sido sancionado/a con anterioridad en el transcurso de la vida deportiva.

El propio Andrada, en su descargo post partido, remarcó no es una persona violencia, sino alguien que se dejó llevar por la calentura del momento: “A lo largo de mi carrera he tenido una sola expulsión, la he tocado afuera del área con la mano. Se puede ver en mi trayectoria que fue una situación límite, me salí de contexto y reaccioné de esa forma”.
Sea cual fuere la sanción que determinen las autoridades, lo cierto es que Andrada difícilmente vuelva a atajar en lo que resta de la temporada. A Zaragoza apenas le quedan cinco partidos y deberá recurrir de urgencia al arquero suplente Adrián Rodríguez. La institución, incluso, compartió un comunicado en el que repudió el accionar violento de Sabandija e informó que “analizarán los hechos acaecidos y tomarán las medidas disciplinarias pertinentes” y ya se habla de un fin de ciclo: su préstamo finaliza en junio y la dirigencia no ejecutaría la opción de compra, por lo que volvería a Monterrey y debería cumplir allí la sanción pendiente.
Disfruta de acceso ilimitado entre más de 100 juegos de deporte, estrategia, acción y más.
Suscribirme