
Ádam Bareiro llegó a Boca y en su primera presentación, con apenas un puñado de entrenamientos encima, metió un doblete para avanzar en Copa Argentina. Enseguida se ganó un lugar en el equipo de Claudio Úbeda y ahora se prepara para enfrentar este miércoles a San Lorenzo, el club más importante de su carrera.
Terminador de jugadas, faro para aguantar de espaldas y descargar, luchador incansable contra los centrales rivales, el paraguayo tuvo unos primeros partidos ideales en el Xeneize. Su presencia le dio a Miguel Merentiel la posibilidad de explotar sus mayores virtudes y por eso no sorprende que ante Lanús haya tenido su mejor actuación del año. La nueva dupla ofensiva parece haber llegado para quedarse.
Con la llegada de un delantero con características diferentes a lo que ya tenía en el plantel, como él mismo reconoció, Úbeda logró combinar diversas cualidades y repetirá este esquema ante el Ciclón. Las escaladas de Lautaro Blanco por izquierda (buen centrador), los pases verticales de Leandro Paredes y la visión del pibe Tomás Aranda, sumadas a los espacios que crea la Bestia son un escenario propicio para el punta recién llegado.

El clásico que se disputará este miércoles en la Bombonera será una prueba diferente para Bareiro. No solo por la magnitud del rival, sino por enfrentarse nada menos que al club donde disputó 120 partidos y anotó 40 goles. Muy querido por la gente de San Lorenzo, lo enfrentará por segunda vez en su carrera (ingresó 10 minutos en River en el empate 1-1 de 2024).
Aunque no llegó a ser ídolo, quedó muy identificado con el equipo por el que tuvo dos pasos. De hecho, hasta tiene un tatuaje con el 11, número que lo caracterizó en su etapa en el club, pintado de azul y rojo y con un cuervo encima.
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