
Pasó el tiempo en que la Bombonera fue su principal fortaleza: hoy, Claudio Úbeda sufre en cada partido de local. Boca lleva cuatro partidos sin ganar en casa y, tras el empate con San Lorenzo, el DT volvió a irse silbado e insultado por la gente, esta vez de manera exclusiva.
Difícil definirlo con precisión, pero el primer quiebre en la relación entre el DT y los hinchas se dio en la eliminación ante Racing, por las semifinales del Torneo Clausura. Aquella vez, sacó inexplicablemente a Exequiel Zeballos para el ingreso de Alan Velasco y, mientras su equipo no encontraba el rumbo para llegar al empate, apenas mandó a la cancha a Rodrigo Battaglia en el minuto 95, para intentar un cabezazo salvador.
Anoche, solo hizo una variante: a los 92′, sacó a su mejor cabeceador, Ádam Bareiro, para el ingreso del pibe Íker Zufiaurre. La reacción de la Bombonera fue parecida, aunque en menor grado, a la de la salida del Changuito ante la Academia: incredulidad y silbidos, que luego se multiplicaron una vez consumado el resultado.

Lo cierto es que desde las dos derrotas de visitante de este año, frente a Estudiantes y Vélez, su ciclo entró en un círculo vicioso. La Bombonera dejó de ser un ámbito amigable para el DT y los chiflidos y los insultos se hicieron moneda corriente. Cuatro partidos seguidos sin ganar, cuatro empates con sabor a poco, incluidos dos clásicos (Racing y San Lorenzo) y dos encuentros ante rivales de menor envergadura (Platense y Gimnasia de Mendoza).
“Yo sé la exigencia que impone el hincha de Boca permanentemente. Lo tengo súper claro y lo primero que queremos es revertir esa opinión que el hincha de Boca tiene sobre nosotros y eso se hace trabajando, insistiendo, queriendo ganar”, declaró en conferencia de prensa. Hoy, el clima es muy complicado para Úbeda, que no tiene pasado en el club, perdió el feeling con la gente y está en la mira hace tiempo.
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