EEUU apabulla a Paraguay en el estreno de ambas selecciones

EEUU apabulla a Paraguay en el estreno de ambas selecciones

Los de Mauricio Pochettino debutan en Los Angeles con un Christian Pulisic iluminado, una grada plagada de estrellas y una ceremonia de inauguración para olvidar.

Estados Unidos apabulló a Paraguay en una primera parte redonda y resolvió su debut en el Mundial por 4-1 en 45 minutos de fútbol coral y clarividente. Una sorpresa y un aluvión que ni los sudamericanos podían esperar, superados en todo momento por los norteamericanos, especialmente por un Christian Pulisicque percutió por la banda izquierda una y otra vez hasta destrozar el plan de partido del argentino Gustavo Alfaro. En 31 minutos ya había conectado dos asistencias que derribaron a la defensa rival, la primera con un pase a Weston McKennie que acabó en un gol en propia puerta de Damián Bobadilla en el minuto 7, y la segunda con un pase atrás que solo tuvo que empujar Folarin Balogun

Quince minutos más tarde, con el árbitro a punto de pitar el descanso, el delantero de origen nigeriano engordó su cuenta con un segundo gol que no solo parecía sentenciar el partido sino que es histórico para EEUU. Balogun se convierte en el segundo jugador en marcar más de un tanto en un mismo partido en un Mundial con la camiseta de Estados Unidos tras el hat trick de Bert Patenaude ante Paraguay en 1930, precisamente el mismo rival de hoy. Aquel triplete de Patenaude fue el primero en la historia de los Mundiales. 

Mauricio Prado, delantero del Palmeiras, puso el tanto de la albirroja en el 72 y Giovanni Reyna culminó la faena en el descuento con un magnífico remate con el exterior de su pierna derecha. Todo ello en un colosal estadio SoFi de Los Angeles que se lo pasó en grande con el espectáculo de su equipo y donde nadie pareció echar de menos a Donald Trump, el presidente americano que optó por ausentarse y mandar a una delegación encabezada por Marco Rubio, el secretario de Estado, junto con el secretario de Transporte, Sean Duffy, y su nuevo secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin.

No es habitual que el jefe de gobierno se ausente durante la ceremonia inaugural en su país. El emir de Qatar estuvo en el palco en la anterior edición en 2022, y tanto Vladimir Putin como Dilma Rousseff hicieron lo propio en Rusia 2018 y Brasil 2014. Y eso que Trump y Gianni Infantino han estrechado lazos en los últimos tiempos. El presidente de la FIFA le entregó al republicano el Premio de la Paz de la organización el pasado mes de diciembre. 

El rumor en redes es que Trump se ausentó para evitar otro abucheo de escándalo como el que el dedicaron los aficionados de los Knicks de Nueva York durante su visita al Madison Square Garden del pasado lunes. El odio a Trump en la Gran Manzana es casi tan intenso como el amor por el equipo de azul y naranja.  Sorprendentemente, el partido fue mucho más entretenido que la ceremonia inaugural. 

Quizá fue el calor o el hecho de que se trataba de los terceros fastos de apertura del inauguración del Mundial tras los de México y Canadá, pero la puesta en escena inicial en el SoFi stadium de Los Angeles fue insulsa, con el estadio semivacío al comenzar las actuaciones. Arrancó Future, el pionero del trap, acompañado por Tyla, la sudafricana ganadora de un Emmy. Se sumaron poco después Lisa, rapera y bailarina tailandesa, Anitta, la reina del funk carioca y Rema, el cantante nigeriano, en un despliegue más bien intrascendente.

Se esperaba que Kate Perry levantara los ánimos, pero tan solo interpretó una canción, Wonder, acompañada de un cantante noruego de 10 años, Tius Luka Sundberg. Pareció despertar más interés al dejarse ver acompañada de su pareja, el ex primer ministro canadiense, Justin Trudeau, que durante su actuación. 

Había más ambiente fuera que dentro del estadio a esas alturas. Juan Moreno, de 29 años, rezumaba optimismo junto a un grupo de aficionados paraguayos. “Vamos a ganar seguro, partido fácil”, decía con el clásico convencimiento del que se ha gastado una cantidad generosa de dinero en las entradas y en el viaje desde Chicago. Luego, al preguntarle por el resultado, le bajó a la euforia. “Con un 1-0 me conformo”. 

A pocos metros, un grupo de unas veinte personas ondeaba banderas israelíes, estadounidenses e iraníes del sha de Persia, enseña oficial del país bajo la dinastía Pahleví, depuesta en la Revolución Islámica de 1979. Uno de ellos gritaba consignas políticas por un megáfono contra el régimen iraní mientras una manada de aficionados pasaban a su lado sin inmutarse. 

Mezclados entre la multitud, aficionados con camisetas de México, Argentina, Brasil y hasta del Real Madrid, un reflejo de la forma particular de los estadounidenses de vivir el fútbol: peculiar. La prensa hispana ha bautizado siempre al combinado de Estados Unidos como el “equipo de todos”, pero la conexión no termina de estar ahí con una parte de la población inmigrante, y más con las políticas draconianas del gobierno Trump. 

Desafiando al miedo y las posibles redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), allí estuvieron presentes, como siempre, un aluvión de vendedores ambulantes con sus flores, sus puestos de camisetas y de comida. Fue un tema candente días antes del partido en las negociaciones de los trabajadores del estadio SoFi con la empresa, amenazando con ir a la huelga si no les mejoraban las condiciones salariales y si se producían redadas de inmigración. 

Por suerte, no hubo drama y sí fiesta en las gradas, aderezada con la consabida lluvia de estrellas de los grandes eventos deportivos en Estados Unidos. Tom Cruise, David Beckham y su mujer, Victoria, Vince Vaughn, George Lucas, Halle Berry, Rob Lowe o Kareem Abdul-Jabbar fueron algunos de los presentes. Muy americano todo.

En esta nota:

Comentarios

Artículos recientes

Seguínos en nuestras redes!

Descargá la app de FPD

Suscríbete para contenido PREMIUM

Disfruta de acceso ilimitado entre más de 100 juegos de deporte, estrategia, acción y más.

Verificando suscripciónError al verificar, intente de nuevo

Por favor verifique su suscripción

54