
Boca edificó una victoria sólida que le costó encaminar, pero que cuando pudo anotar el 1 a 0 despejó cualquier nubarrón. Era un partido incómodo para el endeble ciclo de Claudio Ubeda, que pareciera estar en prueba constante.
Con un equipo alternativo (los 11 titulares no suelen estar desde el inicio), el Xeneize dejó en el camino a Gimnasia de Chivilcoy, un rival que hizo lo que pudo mientras pudo. Pero la diferencia de jerarquía terminó siendo notoria.

Adam Bareiro tuvo un debut soñado y marcó los dos tantos del partido. Tras el encuentro, el goleador compartió su alegría: “Estoy muy feliz porque este club se fijó en mi. Fueron semanas de mucha charla con ellos, yo siempre les dije que quería venir a Boca y estoy muy contento de estar acá. Nunca lo dudé, quería venir a la Argentina, quería que mis hijos vivieran en su país y siempre dije que a este club no se le puede decir que no”.
El triunfo le permite a Boca encauzar un año que comenzó a los tumbos (el equipo está noveno en la Zona A del Apertura, afuera de la zona de clasificación a los playoffs), y la agenda no da tregua: el sábado, en la Bombonera, visitará a Gimnasia de Mendoza por la fecha 7 del torneo local.
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