Las emociones son el motor de la vida y nos impulsan a vivir, pero con el miedo no todo es movimiento. Cuando hay miedo todo se detiene, uno mismo puede literalmente paralizarse. Cualquier estado emocional puede ser pospuesto, el miedo no. El miedo ocurre cuando hay una amenaza y hasta que dicha amenaza desaparezca nada más importa.
Lo podemos observar en la experiencia cotidiana, al sentir miedo no podemos hacer otra cosa más que atender a dicha emoción, y se nos dificulta hacer otras actividades. Cognitivamente es muy difícil proyectar, planificar, memorizar y aprender, bajo la influencia del miedo ya que estas capacidades no están relacionadas con nuestro sistema de supervivencia. Por eso, una persona que está bajo estrés o ansiedad funciona muy por debajo de sus capacidades.
El miedo, en particular, produce distintos tipos de reacciones y en varios niveles:
Todas las manifestaciones de ansiedad aparecen en forma graduada dependiendo de la persona, y de la intensidad.
El trabajo específico con las emociones, el cuerpo, la mente y la conducta como unidad es la manera efectiva para entrenarnos y desarrollar la capacidad innata de transitar las emociones. Todo proceso transitado es en algún momento trascendido.
Disfruta de acceso ilimitado a más de 100 notas sobre belleza, horóscopo, moda y tendencias!
Suscribirme