El campeonato de lo inesperado, por Ariel Senosiain.
Aquellos que habían gastado millones en reforzarse son las principales decepciones de este torneo. A algunos les queda la Libertadores: pueden usarla de estímulo y de excusa a la vez.
Es el ejemplo de Racing, que quedó afuera de la lucha por el título este fin de semana, aunque nunca pareció estar convencido de pelearlo.
Por otro lado está Independiente, que justamente tiene mayor exigencia por no jugar Copa y si bien todavía está a tiro en la tabla, futbolísticamente se encuentra lejos.
Godoy Cruz no resignó la punta aunque haya jugado su peor partido en el año. San Lorenzo ya había pasado por triunfos épicos, derrotas preocupantes, empates con gusto a poco y victorias insípidas; en Mendoza, conoció el triunfo trabajado.
Yendo al promedio, Temperley, Argentinos y Rafaela parecen depender más de los defectos ajenos que de las virtudes propias. Hoy tendrían que jugar un desempate el Bicho y Sarmiento de Junín.
Increíble el partido que perdió Central, en ventaja hasta faltando 3′. Sigue teniendo jerarquía en ataque; debe recuperar la solidez defensiva.
El que no para es Lanús, el más completo de los 30 equipos en la actualidad. En el primer tiempo del clásico, le hizo precio a Banfield y en el segundo, si bien por momentos perdió el control del juego, rubricó lo que merecía.
En ese grupo hoy va a cerrar la fecha un partido trascendental para los primeros puestos: Estudiantes contra Atlético Tucumán. Son dos equipos, sobre todo el segundo, que pocos esperaban que estuvieran mezclados allí arriba.
Pero es así este torneo, en el que no basta con los nombres. Funcionamiento mata billetera.