Sebastián Villa, el más influyente del ataque, pero con la pólvora mojada en Independiente Rivadavia

Sebastián Villa, el más influyente del ataque, pero con la pólvora mojada en Independiente Rivadavia


El extremo colombiano es el máximo asistidor del Torneo Apertura y lidera cada uno de los ataques de la Lepra mendocina, pero hace más de ocho meses que no convierte un gol.

Independiente Rivadavia es una máquina que no para de ganar. Arrasa en el Torneo Apertura, también en la Copa Libertadores, y mucho se lo debe a Sebastián Villa. No hay ataque en el que no intervenga el extremo colombiano, uno de los futbolistas más desequilibrantes del fútbol argentino. Cada vez que la pelota pasa por sus pies, el equipo acelera y lastima. El último clásico ante Gimnasia de Mendoza fue una muestra perfecta: baile, goleada 5-1 y fiesta absoluta en el Bautista Gargantini.

En la última tarde de domingo, el ex Boca estuvo indomable por la banda izquierda. Entregó una asistencia a Leonardo Costa y lanzó otros dos centros venenosos que terminaron de moldear la paliza en tierras cuyanas. Cada estampida suya fue una pesadilla para la defensa rival.

En lo que va del campeonato (su equipo terminará la fase inicial como único líder de la Zona A), Villa acumula cinco asistencias en 13 partidos, más que cualquier otro jugador. Lidera ese rubro junto a Rafael Profini y Julián Palacios (Unión de Santa Fe), Facundo Lencioni (Gimnasia de Mendoza) y Gabriel Ávalos (Independiente).

También dio un pase gol en el debut triunfal por 1-0 frente a Bolívar en la Copa Libertadores (aunque no contabilizó porque el árbitro cobró gol en contra de Carlos Lampe) y otro en la heroica e histórica victoria por 2-1 contra Fluminense, una semana después en el mítico Maracaná. Nadie tiene más peso en los últimos metros de la cancha que el colombiano. Sin embargo, algunos registros ofensivos están en rojo.

Es que arrastra una racha tan inesperada como silenciosa: hace más de ocho meses que no convierte un gol. El último fue de penal, el 7 de agosto de 2025, en la derrota 2-1 ante Estudiantes por la cuarta fecha del Clausura. Desde aquella tarde en La Plata, buscó romper la sequía por todos los caminos posibles, pero siempre apareció un poste, una atajada salvadora o una cuota de mala fortuna para dejarle el grito cruzado en la garganta.

Aunque el arco está torcido desde hace tiempo, Villa se las ingenió para ser figura determinante y héroe en la Copa Argentina conquistada en noviembre del 2025: dejó mano a mano a Matías Fernández para el 2-0 parcial en la final con Argentinos Juniors y luego, con el 2-2 en el tiempo reglamentario, selló el título con un penal preciso en la tanda y le dio a Independiente Rivadavia el primer título de su historia.

La temporada pasada, repartió nada menos que diez habilitaciones y festejó seis conquistas. Esas que hoy se le niegan. Pero no se desespera. Sabe que, si continúa adentrándose a toda velocidad en el área grande, el arco se le abrirá de par en par más temprano que tarde. Mientras tanto, sigue haciendo gala de su gambeta indescifrable y su pegada precisa, que siempre encuentra a un compañero bien ubicado.

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