Fue una noche soñada en el Estadio Pedro Bidegain. Hay un dicho que dice que el que golpea primero golpea dos veces, y así fue para San Lorenzo, de la mano de un encendido Nicolás Blandi que marcó por duplicado.
Desde el minuto uno el Ciclón fue quien manejo los hilos del partido, mucho más dinámico, proactivo y generando buenas sociedades. Como por ejemplo, la de Mercier con Blandi para abrir el match: a los 34 del primer tiempo, el Tiburón recibió un pase filtrado del mediocampista y sin ponerse nervioso se acomodó para mandarla a guardar.
A Lanús se lo notó siempre incómodo en el partido. Por más de que tuvo el ímpetu de ir a buscarlo, le costó y mucho. Ya a los 51 del complemento, el penal de Gómez al número nueve del Ciclón derribaría todas las ilusiones del rival. Blandi tomó la pelota, la colocó en el punto penal y estampó el 2-0 definitorio.
Una verdadera noche copera. Para San Lorenzo, las utopías no existen.
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