
El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, y la posterior respuesta del régimen persa, a poco más de tres meses del comienzo del Mundial 2026, enfrenta a la FIFA a distintos escenarios, luego de que el seleccionado se baje del campeonato, afirmado por el ministro de Deportes iraní, Ahmad Donyamali.
“Dado que este gobierno corrupto ha asesinado a nuestro líder, no hay condiciones en las que podamos participar en la Copa del Mundo en vista de las medidas maliciosas tomadas contra Irán y que se nos han impuesto dos guerras en ocho o nueve meses y varios miles de nuestros ciudadanos han sido asesinados. Por lo tanto, definitivamente,no tenemos ninguna posibilidad de participar de esta manera”, expresó el dirigente político.
Como Irán anunció su retirada con más de 30 días de antelación al inicio el próximo 11 de junio, la Comisión Disciplinaria le impondrá a la Federación persa una multa, como mínimo, de 250 mil francos suizos (323.730,60 dólares), según lo establece el artículo 6 del reglamento de competición.

Previo a la confirmación, Mehdi Taj, presidente de la Federación Iraní, había abierto la puerta a una posible retirada del equipo:“Con lo que ha pasado… y con ese ataque de Estados Unidos, es poco probable que podamos esperar con ilusión el Mundial, pero son los dirigentes deportivos los que deben decidir al respecto. ¿Qué persona sensata enviaría a su selección nacional a Estados Unidos si la Copa del Mundo fuera tan política como lo fue la Copa de Asia en Australia?”.
Además, la Federación Iraní deberá reembolsar todos los fondos recibidos de la FIFA para la preparación de su selección, así como los pagos de contribuciones relacionadas con la competición que hayan recibido de la Federación Internacional. El Consejo de la FIFA reunido en Doha el pasado 17 de diciembre acordó dar 1,5 millones de dólares a cada selección clasificada para cubrir gastos derivados de la preparación del torneo y un total de 10,5 millones de dólares por disputar el Mundial. A estas sanciones económicas podrían unirse medidas disciplinarias como la exclusión de la federación de una competición futura organizada por la FIFA.
El pasado martes, Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, se había reunido con Gianni Infantino, su par de la FIFA, para conversar sobre “los preparativos para la próxima Copa del Mundo”. El caso de la guerra en Medio Oriente había estado en discusión y el mandatario norteamericano había afirmado que Irán “es, por supuesto, bienvenido a competir en el torneo en los Estados Unidos”.
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