La revelación sobre la final del 90 que complica a Codesal

La revelación sobre la final del 90 que complica a Codesal

El encuentro entre Alemania y Argentina quedó marcado por el fallo del polémico penal por parte del árbitro Codesal. La declaración de uno de sus asistentes encendió la llama nuevamente.

Hace 30 años se llevaba cabo, la que sería sin dudas una de las finales más polémicas sin dudas de los últimos tiempo. Alemania y Argentina jugaban la final del mundo, encuentro que iba a terminar 1-0 en favor de los babaros ,luego del controvertido penal de Roberto Sensini a Rudi Völver, sancionado por el árbitro Codesal. 

“El defensor no toca el balón, aunque intenta jugarlo, y con el muslo lo contacta adelante y con el antebrazo sobre la cintura, haciéndolo caer”, fue la explicación del árbitro mexicano ante la polémica de la jugada. Pero contrario a su postura, quien habló fue uno de sus asistentes, Armando Pérez Hoyos. El juez de linea, habló en el libro El Último Mundial y admitió tener una mirada distinta a la de su par.

“Yo voy a ser muy franco. Voy a narrar la jugada exactamente como ocurrió y no por ser desleal con Edgardo. Lo conversamos después del encuentro durante largo rato. Nos fuimos a una cena con toda la dirigencia de la FIFA y allí discutimos ampliamente la jugada. Cuando la jugada se da, para mí no es penal. No es penal. Me paro donde debe pararse el asistente o juez de línea cuando no cree que la jugada es penal. Si cree que es penal, va a la bandera de la esquina. Y yo me quedé donde estaba. Edgardo insistió en que era penal, hubo unos reclamos bastante bruscos y a mí me tocó acompañarlo. Pasa que nunca lo consultó conmigo. Cuando terminó el partido fuimos a la mitad del terreno de juego y Edgardo mirando a la tribuna principal y sin mirarme a mí, me pregunta:

—Armando, ¿fue penal?

—¿Me lo estás preguntando ahora? —le digo.

—Sí.

—Para mí no fue penal.

»En ese momento llega el cuarto árbitro, que era de Dinamarca y le dijo: ‘Muy buen trabajo. Correcto el penal’. Tuve la oportunidad de observar la jugada muchas, pero muchas veces. Y sigo con la opinión de que no fue.Posteriormente, tuvimos la oportunidad de encontrarnos en otros terrenos de juego con Edgardo y conversamos del mismo tema. Y yo seguía con lo mío y él seguía con la de él. Después de tantas veces y veces de verla, aun en cámara lenta, muchos dicen que no y otros dicen que sí. A uno le toca tomar una decisión ahí en un segundo”, expresó en un fragmento del libro.

Por último, explica porque dentro de su postura no tendría que haberse cobrado penal: “Si vamos al año 90, el reglamento del juego que estaba vigente en ese momento nunca hablaba de imprudencia. Nunca. Decía ‘quien cometa una de esas infracciones voluntariamente o intencionadamente’ y nunca se menciona la palabra imprudencia. Esto marca que si yo voy a buscar en el área un balón contra alguien y no tengo intención de hacer daño, de cometer una falta, pero si actúo con imprudencia, es suficiente para marcar un penal o un libre directo. Pero en ese entonces, la palabra imprudencia no estaba en el reglamento. Después fueron buscando qué palabra podían añadir para decir por si hay un jugador que es muy brusco. Aquí en Colombia lo llamamos ‘el carro loco’: no importa si se va a llevar el balón o se va a llevar al jugador. Es un hombre imprudente. Y eso es suficiente para marcar un penal. Pero en ese entonces no. La palabra imprudencia tiene más o menos unos 15 años de haber llegado al reglamento”.

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