
Belgrano sufrió en La Paternal, empató 1-1 con Argentinos Juniors en el tiempo reglamentario y se impuso 4-3 en los penales para meterse en la primera final de su historia en Primera División. El Pirata se medirá con River el domingo 24 de mayo desde las 15:30 en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba, en lo que será el partido más cargado de historia que recuerda el fútbol argentino en mucho tiempo. Pero hay un dato del camino del elenco cordobés que llama la atención: los delanteros convirtieron muy poco y fueron los mediocampistas quienes se hicieron cargo de los goles.
Los números cuentan una historia particular. Lucas Passerini, el goleador referente del equipo de Ricardo Zielinski, no marcó ningún gol en el torneo. Mientras que por su parte, tanto el pibe Lautaro Gutiérrez como Uvita Fernández apenas anotaron dos tantos por el campeonato doméstico. En total, la línea de ataque aportó apenas cuatro goles en todo el certamen.

Quienes compensaron esa sequía fueron los mediocampistas. Lucas Zelarayán lideró la tabla de goleadores del equipo con cuatro gritos. Francisco González Metilli aportó tres. Franco Vázquez sumó dos. Y con uno aparecen Emiliano Rigoni, Adrián Sánchez, Julián Mavilla y Ramiro Tulián. En total, los volantes del Pirata convirtieron trece goles, casi tres veces más que los delanteros.
La estadística es llamativa pero no le quitó eficacia al equipo. Belgrano llegó a la primera final de su historia en 121 años apoyándose en la calidad de sus mediocampistas y en una estructura defensiva sólida que le permitió competir en todas las instancias. El Pirata no necesitó de sus delanteros para llegar hasta acá. Ahora, ante River en Córdoba, la pregunta es si eso alcanzará para dar el golpe más grande de su historia.
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