
Fabián Berlanga pasó una semana movida en Vélez entre su amague de renuncia tras los cuestionamientos que recibió el lunes durante el triunfo sobre Independiente y el apoyo que recibió para continuar hasta los comicios de fin de año, cargo en Conmebol incluido. Ahora, en diálogo con La Red, relató el origen de su idea y defendió su política de club vendedor.
“En mi cabeza por 48 horas dejé de ser presidente de Vélez hasta que vinieron a casa sin previo aviso mis pares de mesa directiva a decirme que me tenía que quedar, seguir adelante y un poco me convencieron”, contó, y se refirió al rol clave del Chiqui Tapia: “Recibí un llamado especial que me pidió también continuar, y con los mensajes de afecto dije ‘no todo está mal'”.
“Me sentí mal, me agarró mucha tristeza, Guillermo (Barros Schelotto) cuando terminó el partido me dijo ‘¿sufriste mucho? Le dije ‘no, salvo los últimos minutos que pensás que te pueden empatar’ y me dice ‘tu cara no dice lo mismo’. Es parte de la sociedad, nada alcanza, creo que no merecíamos esto. No puedo estar triste y no disfrutar Vélez, pensé que lo mejor para descomprimir era dar un paso al costado”, amplió.

“No puede salir en los medios que Vélez debe. Me obsesiona, prefiero cualquier otra cosa porque nuestro interés es no poner en peligro la economía del club. Estamos haciendo una cancha de hockey, vestuarios nuevos con un restaurante arriba mirando a Juan B. Justo y las canchas del Poli, también necesitan estar bien, tener las máquinas en los vestuarios como corresponde, lo mismo que los chicos de infantiles”, enumeró.
Después, explicó algunos casos puntuales, como la transferencia de Álvaro Montero a Boca: “Vélez no podía sostener dos arqueros de la jerarquía que tenía. No tenemos esa economía, había que vender a uno y tuvimos que pagar para poder venderlo”, se refirió a la opción que debió abonarle primero a Millonarios.
“A (Tobías) Andrada en seis meses le hicimos dos renovaciones y antes de que saliera la propuesta de River le habíamos hecho otro ofrecimiento. Y me podría haber plantado ante el representante o River y decirle ‘pagame la cláusula o nada’ porque tenía contrato hasta 2029, pero teníamos que hacerles frente a nuestros compromisos”, alegó.

En el mismo sentido, habló sobre Matías Vargas, muy cerca de Gimnasia de Mendoza: “Le hicimos una oferta salarial, no sé si le pareció mucho, poco o regular, le pedí que no se enojara porque era el tope de salario. Si elige otra cosa, allá él. El año pasado tuvo una oferta de Arabia por cuatro millones por un año y medio y le dije ‘tranquilo, como amigo, seguí haciendo plata y por ahí algún día si bajás un poquito las pretensiones te podemos traer’. Seguimos charlando, nos queda una charla pendiente”.
“A Thiaguito (Almada) siempre le digo lo mismo: venite seis meses, me encantaría. Lo traje yo a Vélez prácticamente porque vino un técnico de Infantiles y me dijo que me sentara con el padre. ¿Cómo no me va a doler que Thiago se vaya a River? Pero no le puedo pagar lo que quiere ni ir contra la economía de River, por los sponsors que tiene, y eso que acá los multiplicamos por cinco”, se ufanó.

Nuevamente, el empresario gastronómico habló de un déficit de más de 1.5 millones de dólares mensuales:“Hay que sostener una estructura y un plantel profesional. La FáVrica no es gratis, aunque se recupera con las ventas gasta un montón de plata, el plantel tiene una masa salarial alta, por eso decidimos no incorporar y que jueguen los chicos, volver a lo que nos dio títulos del mundo, Copa Libertadores”.
Un punto controversial de su postura radicó en el precio del éxito: “Cuando Vélez decía no vendo después pagó consecuencias, como pagar salarios que por ahí no estaban a su alcance. Con ganar títulos los jugadores se valorizan, hay renovaciones de contratos, implica muchas cosas“. En otro momento, también aludió a Thiago Aguirre en idéntica sintonía de posible conflicto: “En dos partidos metió una asistencia y un gol, ahora nos va a llamar el representante para renovar…”.
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