
Estudiantes se dio un gusto gigante en el clásico platense. Derrotó al Lobo por 4-0 en Uno, y viajará el lunes a Chile para jugar por la Copa Libertadores con el ánimo templado. Para encontrar una diferencia de cuatro o más tantos entre los dos equipos de La Plata hay que ir hasta 2006. Ese año, un partido inolvidable: el 7-0 del Pincha al Lobo.
Sacando aquella mítica goleada, la de este sábado es la segunda mayor diferencia entre los dos rivales de ciudad en los últimos años. Y el Pincha la construyó tras aprovecharse de todo lo que le brindó el Lobo. Mientras fueron once contra once, los visitantes fueron superiores. Con la conducción de Nacho Fernández y la movilidad de Agustín Auzmendi, preocupó a la defensa del Pincha.

Pero Alexis Steimbach se hizo expulsar por un planchazo sobre Joaquín Tobio Burgos y esa acción comenzó a inclinar la cancha. Para colmo, Eros Mancuso anotó de volea el primer tanto de la tarde. Y Gimnasia se fue al vestuario con uno menos y abajo en el marcador.
El Pincha salió a la segunda parte decidido a definir el pleito por la vía rápida. Y, otra vez, Gimnasia se equivocó. Germán Conti recibió dos amonestaciones en tres minutos -la primera, por una mano de basquetbolista- y dejó a su equipo con nueve. El partido se rompió y, desde ese momento, todo fue de Estudiantes. Tiago Palacios, Joaquín Tobio Burgos -el mejor de todos- y Alexis Nicolás Castro le dieron cifras definitivas al marcador. El 4-0, sumado a la ovación de los hinchas para su equipo, templó a Estudiantes, que encara el gran objetivo de la Libertadores con una sonrisa amplia. Y mucho más confiado.
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