
Matías Vargas eligió Mendoza. El Monito, uno de los volantes ofensivos más talentosos que dio el fútbol argentino en los últimos años, firmó por dos temporadas con Gimnasia de Mendoza y ya lleva algunas semanas en la provincia donde se instaló antes de rubricar su contrato. Vélez había intentado repatriarlo con una oferta que el jugador nunca respondió, pero al final el vínculo familiar con la tierra cuyana inclinó la balanza hacia el Lobo mendocino.
Vargas quedó libre el 30 de junio tras su etapa en Al-Fateh de Arabia Saudita y su nombre volvió a circular en el mercado con fuerza. El Fortín fue el primero en moverse: le hicieron una propuesta para que regresara al club donde brilló bajo las órdenes de Gabriel Heinze, al punto de despertar el interés de River, Boca y hasta ser convocado por Lionel Scaloni en su primera lista al frente de la Selección Argentina.
Sin embargo, el jugador no respondió la oferta que llegó desde el Amalfitani. Fabián Berlanga, presidente de la institución de Liniers, lo reconoció sin vueltas: “Le pedí que no se enojara porque era el tope del salario. Si elige otra cosa, allá él.”

También sonaron O’Higgins y Universidad de Chile desde el otro lado de la cordillera, pero el volante ofensivo de 29 años ya tenía en la cabeza un destino diferente. Llegó a Mendoza semanas antes de cerrar el acuerdo, estableció su base en la provincia donde tiene familia y terminó firmando con Gimnasia por dos años.
El Monito Vargas salió de Vélez como una de las grandes promesas del fútbol local, fue vendido al Espanyol de Barcelona en 2019 y desde entonces recorrió Europa, Asia y Arabia Saudita sin volver a la Argentina. Ahora regresa al fútbol doméstico en un Gimnasia de Mendoza que viene siendo el más sólido de los últimos ascendidos a Primera División. Una apuesta de un club en crecimiento por un jugador que en su mejor versión puede ser determinante en cualquier equipo.
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