
El 6 de abril de 1986 no fue una fecha más para la patria riverplatense. Ese día, el conjunto de Núñez hizo pata ancha en La Boca ante el eterno rival y le ganó 2-0 con un doblete del Beto Alonso: el 10 facturó con una particularidad que quedó en la historia del fútbol argentino.
El referente del Millonario castigó a Gatti con una pelota naranja, un hecho sin precedentes. El color del balón fue por pedido del arquero azul y oro, ya que lo había solicitado para no confundirse con los papelitos que caerían sobre el campo de juego.
Por si fuera poco, además del triunfo, River dio la vuelta olímpica en la cancha de Boca para celebrar el título obtenido ese año a nivel local. Y si bien lo habían conseguido una fecha antes, aprovecharon la victoria ante el Xeneize en terreno ajeno para festejar ante la mirada de propios y ajenos.
La tarde del “naranjazo” en La Bombonera
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