Hace aproximadamente quince años, la tecnología comenzó a irrumpir en el tenis. Era necesario el cambio. La velocidad con la que jugaban los jugadores hacía que las pelotas que disparaban desde sus raquetas sean demasiado rápidas como para verlas a la perfección, constantemente, con el ojo humano y no permitirle al rival tener la constancia de que las bolas de su contrincante eran completamente buenas era algo ventajoso y lejos de lo que pretendió siempre el deporte blanco, que sea un deporte de caballeros, donde las trampas no existan.
Fue por motivos como éste, además de comprender que la tecnología había progresado lo suficiente como para aplicarla, que se inventó el sistema “Ojo de Halcón”, en donde el tenista podía desafiar al canto del juez de línea o de silla en caso que lo requiera, sobre todo en superficies rápidas, donde el pique muchas veces no queda marcado de la mejor manera y, así, pudiese contar con la tranquilidad de que la tecnología había actuado con total imparcialidad en el punto en cuestión.
Así, se cambió el reglamento, donde cada tenista al ingresar al partido, contó con tres desafíos durante cada set, sumando uno más en caso de que haya un tie-break y el asunto se fue calmando. Sin embargo, la historia no quedó allí.
Con el paso de los años, la tecnología seguía pareciendo inestable, debido a que en algunos casos lo marcado no era del todo correcto, ya que el pique estaba establecido por un sistema de cámaras y sensores puestos en lugares específicos, pero que fijaba el pique estimado de la bola, no el correcto, ya que existía un pequeño margen de error en el que podía fallar el asunto.
Fue con el paso de los años que la empresa Foxteen intentó e insistió con que ellos tenían la solución al sistema, marcando el verdadero pique de la pelota, con una cantidad de cámaras y sensores aún mayor a las que contaba el Hawk-Eye y que el margen de error se reduciría a nulo.
Con el paso de los torneos y de la aplicación en algunos eventos del Foxteen, las pruebas realizadas hacia el nuevo sistema por parte de la ITF, la ATP y la WTA dictaminó que el margen de error era “0”, tal como sucedió en el último torneo de Acapulco, conquistado el sábado pasado por el australiano Nick Kyrgios.
La idea de Foxteen es otorgar al circuito una transparencia aún mayor que la que otorgaba el Hawk-Eye, donde el margen de error del pique no exista y la realidad sea respaldada correctamente por la tecnología. Hoy por hoy, el sistema está implementado en cerca del 20% de los torneos alrededor del mundo y la idea de la empresa es expandisrse a los Masters 1000 y los Grand Slam y destronar, así, a la hegemonía que plasmó durante casi quince temporadas la implementación del Hawk-Eye a escala mundial.
El sistema Fox-Teen:

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