
Se fue el grueso de la 17a fecha y dejó como saldo varios partidos interesantes, que desmienten la frase instalada de que en el fútbol argentino no se ve buen juego.
Tevez estuvo a la altura de lo que se espera de él en el debut, pero lo interesante de Boca resultó que no fue su nuevo 10 la figura. Calleri, con un gol inolvidable; Palacios, de excelente promedio de gol, y Pablo Pérez, sacrificado y claro a la vez, lideraron el triunfo frente a Quilmes, que cambiará de técnico una vez más.
River tuvo la contundencia que le faltó en todo el año. Y Fernando Cavenaghi fue la causa: cuatro goles, todos a un toque, sin necesidad de más porque en todos estuvo ubicado donde caía la pelota, mucho más oficio y oportunismo que suerte.
Independiente ganó en la senda del anterior triunfo, nuevamente con Benítez en alto nivel y esta vez, con Albertengo decisivo. No exagera en ataque el equipo de Pellegrino, pero no se regala.
Racing volvió a demostrar que necesita ponerse en ventaja. Si lo consigue, maneja los espacios: se retrasa, gana en orden defensivo y explota la contra.
Si San Lorenzo generalmente se pone 1-0 y regula, contra Arsenal se lanzó en busca de más. Fueron 3, podrían haber sido 5 o 6. Fue el mejor equipo del fin de semana.
El mejor partido seguramente haya sido el 2-1 de Belgrano a Banfield, demostrando que el que quiere ver buen juego en nuestro fútbol, solo debe buscarlo.
Posiciones: