Roberto Leto analiza al Boca del Vasco.
Para el hincha de Boca realmente es una sorpresa ver que en los tres partidos jugados en Mar del Plata se haya perdido los tres y de la misma manera: con rendimientos muy flojos. Contra Racing con las actuaciones de Magallán y Rolin que no estuvieron a la altura. Después el partido con River donde el equipo pensó más en presionar y en luchar que en jugar al fútbol, y esto teniendo jugadores de gran calidad para hacerlo. Después vino Estudiantes con un mix que paró el Vasco Arruabarrena y donde tampoco se llegó a jugar bien en ningún momento; hubo lapsos donde se buscó a Pablo Pérez y a Jara, pero después muy poco para un Boca que perdió y terminó dejando una muy pálida imagen. Creo que Boca está cayendo en algo que no es común y que no es nada bueno: el de perder en forma continua. Carlos Bianchi, el técnico más ganador de la historia de Boca, tenía una máxima: “no hay que acostumbrarse a perder”. Creo que el Vasco Arruabarrena ayer también lo dijo y es una realidad: no hay que acostumbrarse a perder. Perder partidos te suma inconvenientes. Tampoco hay que creer que Mar del Plata no existe. Es un escenario muy importante como puede serlo también Mendoza. Los partidos amistosos pasaron a ser ahora pruebas, no digo decisivas, pero pruebas para los jugadores que se incorporan y para los técnicos que están dirigiendo sus equipos. Por eso creo que la actuación del otro día en el Superclásico de Daniel Osvaldo no fue la esperada por todos, Silva jugó 10 minutos nada más. Jara tuvo una buena participación y es considerado por el cuerpo técnico y ahora se ha desgarrado. Se espera la llegada de Insaurralde, no sé si será titular pero con los inconvenientes que tiene Boca es preocupante la falta de defensores centrales. Ahora Cata Díaz suspendido, Magallán muy flojo y Rolin prácticamente marginado. Esto pesa en un equipo. Por eso digo, se vienen momentos importantes para Boca. Estos partidos de verano te dejan rastros, te dejan huellas, que después se hacen difícil levantarlas. Hablo de jugadores que perdieron confianza en el puesto y en el equipo (Rolin, Magallán) y también para el Vasco por esta racha de derrotas. Así que el partido con River es importante, lo mismo que el debut con Temperley por el campeonato y ni hablar del partido que va a definir si Boca va a la Sudamericana o no el 10 de febrero cuando juegue frente a San Lorenzo. Por eso digo, los rastros del verano también se pagan. Por ahora Boca está en deuda y muy abajo y hay que levantar esto cuanto antes para llegar con fuerza al partido con San Lorenzo en Córdoba que permitirá jugar la Sudamericana todo el año y tal vez sumar una copa más para la vitrina de Boca Juniors.
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