Final abierto en el Torneo
Lo que se intuía antes de la fecha se concretó: el Boca-San Lorenzo podría ser tan importante para el resto de los equipos como para los propios protagonistas. Es cierto, la victoria le permite a San Lorenzo le permite recuperar la punta, pero lo que hizo la derrota de Boca fue acercar a Central, Racing e incluso River, que igualmente está rezagado.
Solo una jugada explica la victoria en la Bombonera de los de Bauza, que aseguró que se metieron atrás por el rival y no por idea propia. Suele ser incomprobable cuando los técnicos aseguran eso. Sí quedó claro que Boca fue el de más ganas de ganarlo, de principio a fin, aunque su técnico haya sacado a Palacios cuando agregó a Chávez.
Central jugó mal contra Arsenal en el primer tiempo pero lo arrolló en el segundo. Tiene gol y recambio ofensivo, pero ante todo lo distingue su fortaleza defensiva.
Diego Cocca había dicho que quería que Racing jugara más. Y su Racing jugó muchísimo frente a Gimnasia. Bou fue imparable, Acuña manejó los tiempos, Noir se destacó y abajo no sufrieron.
El gol para el 1-0 parcial de Independiente en Parque Patricios no se veía venir. Menos el empate de Huracán.
Bernardi y Heinze, técnicos de Newell´s y Godoy Cruz, quedaron tocados. Y Lanús festejó en Misiones, donde una infracción de Federico Rosso le rompió los ligamentos de la rodilla a Gonzalo Castellani.
Queda River, que extrañó a Kranevitter en el trámite pero disfrutó a Alario en el resultado. El partido del delantero fue impresionante, suficiente para que su equipo ganara fácil un encuentro que no dominó.
Llega entonado al superclásico. Le gustan estos desafíos. Y del otro lado, Arruabarrena por ahora sufre el karma de los partidos decisivos.
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