Por Ariel Senosiain.
El debate por la implantación de la Superliga profundizó la interna dirigencial en la AFA.
No es el nuevo torneo lo que los separa; la Superliga tiene aceptación general. Ayer el problema fue la resistencia de los clubes de ascenso (junto a Independiente, Quilmes y Olimpo) frente al apuro que los dirigentes de la mayoría de los clubes grandes mostraron para implementarla.
La Superliga consiste en separar el torneo de Primera y B Nacional de la órbita de la AFA. Así buscarían un nuevo contrato de televisión, que los obligaría a no gastar más de lo que les ingresa y destinar una parte a la remodelación de estadios.
La reunión citada para hoy a las 18 debería ser definitiva. Allí se sabrá si renuncian formalmente los directivos de River, Boca, San Lorenzo y Racing a sus cargos en la AFA. Eso implicaría una posible intervención gubernamental y hasta podría renunciar también Luis Segura, cansado de la situación.