Comienza el fútbol. Los torneos de verano suelen borronear sensaciones. Hace un mes Boca encaraba el año como campeón del 2015 y gran candidato para el 2016. El nivel en los partidos de Mar del Plata generó dudas. Igualmente, está claro que tiene un equipo con jerarquía. Hoy se podrá desconfiar del recambio en algunas posiciones, pero las llegadas de Osvaldo, Insaurralde y Jara lo ponen por encima de los demás.
River transitaba enero inestablemente. La llegada de D’Alessandro revitalizó a todos. El ex Inter podrá no tener el nivel de antes; lo que nadie duda es que sacará presiones. Nacho Fernández parece un refuerzo interesante y Alonso sorprende porque tiene 36 años; para combatir ese prejuicio, habrá que recordar que hasta ahora las peores incorporaciones del ciclo Gallardo fueron jugadores caros de 10 años menos.
Independiente tiene recambio, del medio hacia adelante, como para jugar una copa simultáneamente. Y solo afronta el torneo local, lo que sumado cómo terminó el año pasado, lo ubican como candidato.
Racing también armó un plantel variado. El mejor, no obstante, sigue siendo el que estaba y se quedó, Gustavo Bou. Con más piezas en el medio que el resto, Sava tiene una gran responsabilidad por delante: estuvo lejos de tener tanto material y objetivos tan altos en sus anteriores cinco clubes.
La incógnita en San Lorenzo es colectiva: cómo desarrollará el estilo Guede. También vale esperar para aventurar sobre sus individualidades; por ejemplo, Fernando Belluschi, que viene de estar inactivo.
Estudiantes se armó bien, Huracán respetó a los que tenía, Central mantuvo los jugadores de importancia y reemplazó a los que se fueron, Vélez tiene que mejorar y Newell’s, entre otros, tiene menos que años anteriores.
Se larga el torneo con mayor cantidad de equipos de la historia y que a la vez es el más corto que se recuerde. Solo queda disponerse a verlo.
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