
No sólo el Monumental piensa en su techo. River también comenzó a edificar el suyo en este inicio de 2026, con un arquitecto de lujo: Juan Fernando Quintero. El colombiano fue la llave que destrabó un partido que pedía puntada final, primero con un tiro libre exquisito y luego con una definición de primera, marca registrada de los cracks. Así, el equipo de Marcelo Gallardo resolvió un duelo que dominaba incluso antes de jugar con uno más y volvió a ganar en casa tras cinco meses, despertando aplausos e ilusión en los hinchas. Victoria por 2 a 0.
La decisión del DT de repetir la formación, algo que no ocurría desde mayo del año pasado, fue el primer cimiento de un River que busca solidez. La expulsión infantil de Panaro, por un planchazo innecesario, allanó el camino ante un Gimnasia que se quedó sin plan y resistió hasta donde pudo. El Millonario acumuló chances y volvió a evidenciar un aspecto a corregir: la eficacia. Facundo Colidio alternó buenas y malas, Sebastián Driussi sigue peleado con el gol, pero el número ganador fue el del #10.

Quintero se tomó revancha tras un primer tiro libre que le sacó Insfrán, y luego apareció como delantero para hacer simple lo que a otros les costó. Mucho tuvo que ver Tomás Galván, socio inesperado que empieza a entenderse cada vez mejor con el colombiano. El “y dale, River, dale” bajó desde las tribunas como una inyección anímica para un equipo que empieza a recuperar su identidad y su relación con la gente.
En ese crecimiento colectivo, Matías Viña fue un tractor por la izquierda, con despliegue y llegada al área, mientras que Gonzalo Montiel repitió su incansable ida y vuelta. En el medio, los relevos de Fausto Vera y el orden de Aníbal Moreno, ya patrón del círculo central, sostuvieron a un River equilibrado y dominante.

En defensa, pese a una noche algo imprecisa de Lautaro Rivero, el liderazgo de Lucas Martínez Quarta volvió a ser clave: ordenó, empujó al equipo hacia adelante y hasta se animó a pisar el área rival, recibiendo el reconocimiento del público. Y bajo los tres palos, Santiago Beltrán respondió con seguridad ante la ausencia de Franco Armani, sumando otro arco en cero y confianza.
6 de 6, dos triunfos merecidos, fin de la racha negativa en Núñez y un paso más en la reconstrucción. River empieza a levantar paredes firmes y, cuando los planetas se alinean, todo fluye. Síntomas claros de un equipo que vuelve a mirar hacia arriba y se anima a soñar con su techo.
Disfruta de acceso ilimitado entre más de 100 juegos de deporte, estrategia, acción y más.
Suscribirme