
Marcelo Gallardo se parará una vez más al frente del plantel de River en el entrenamiento de este miércoles en el Monumental, tal como lo hará al día siguiente para dirigir su último partido ante un sinfín de hinchas que lo aclamarán. Sin embargo, será apenas una formalidad: una salida decorosa que las partes encontraron para decirle adiós de la manera menos tajante posible al vanagloriado entrenador. Lo concreto es que el Muñeco ya no continuará en el cargo,una decisión que tomó tras la derrota frente a Vélez y que impactó de lleno en una delegación visiblemente golpeada.
¿Cómo cayó en los jugadores? Indudablemente, más allá del contexto adverso, el adiós del entrenador más ganador de la historia del club no podía ser en vano y selló una marca puertas adentro. Por el peso de su figura, su liderazgo y todo lo que representa, pero también porque los jugadores son conscientes de cómo este desenlace puede repercutir en el hincha, que este jueves ante Banfield se expresará y dará un veredicto que difícilmente sea favorable para los protagonistas dentro del campo de juego.
La salida del entrenador dejó una sensación interna dividida entre la pesadumbre y la responsabilidad compartida. Los futbolistas saben que no estuvieron a la altura durante este segundo ciclo, aunque al mismo tiempo hay un reconocimiento de que el clima cotidiano ya se había tornado “pesado” ante la falta de resultados y respuestas futbolísticas.

Hilando fino, los referentes -apuntados por su rendimiento y bajo la lupa del hincha- no querían que se vaya el DT que, en muchos casos, fue quien impulsó su llegada al club e incluso colaboró para que dejaran una huella en la historia reciente del Millonario. Según trascendió desde las entrañas del River Camp, a algunos se los vio afligidos en la charla del lunes, cuando Gallardo les comunicó su decisión.
En cambio, entre los refuerzos más recientes y los juveniles, con menor vínculo y apego a la figura del Muñeco, la reacción fue distinta: hubo menos tristeza y más una sensación abrumadora de estar atravesando un momento complejo, de esos que quedan marcados a fuego.
Más allá de las reacciones individuales, la realidad es que la racha catastrófica del último tiempo (12 derrotas en los últimos 20 partidos), en un club como River y bajo la exigente “Vara Gallardo”, se transformó en una mochila difícil de sostener para todos. Cuando las victorias no aparecen, las urgencias se acumulan, las caras largas emergen y la paciencia se agota. En Núñez no fue la excepción y la consecuencia terminó siendo que el Muñeco no vio otra solución que cortar su vínculo.
Disfruta de acceso ilimitado entre más de 100 juegos de deporte, estrategia, acción y más.
Suscribirme